Nuevas Instituciones de Infancia y Adolescencia
De la intervención existe una versión escrita más completa.
Un breve encuadre teórico
Leonardo Schvarstein en su libro Diseño de Organizaciones nos específica algunos criterios para tener en cuenta a la hora de pensar la operación psicosocial en una organización concreta.
1. Toda operación persigue propósitos no necesariamente compartidos por todos los miembros de la organización.
2. Los propósitos que orientan una operación no siempre pueden explicitarse claramente, sea por razones políticas, técnicas o porque no están claros.
3. Los propósitos que orientan una operación se modifican en el curso de trabajo.
4. Aunque las cosas estén claras siempre se está sometido a tensiones que son necesarias resolver.
5. La resolución de estas tensiones dependen del contexto, la situación que se transita y el grado de gobernabilidad que se disponga.
6. No existe la operación ideal, ni operación que no sufra degradaciones en el proceso de trabajo.
7. No existe operación que deje conforme a todos los interesados. Siempre habrá intereses particulares afectados.
8. La operación psicosocial es singular y precisamente consiste en conciliar los intereses particulares en juego.
Presentación del caso
La institución original fue un Instituto de Menores. Existía desde hacía ya más de 50 años. En el se internaban jóvenes varones con problemáticas asistenciales (situaciones propias de la vulnerabilidad de la pobreza).
Encargo: Refuncionalizar el Instituto de Menores en un Programa de Autovalimiento Juvenil
En la realización de la tarea se verían afectadas las dimensiones de: (1) Estructura Organizativa (2) División del Trabajo, (3) Sistema de Coordinación, (4) Identidad y Cultura institucional, (5) Sistema de prestaciones.
El marco jurídico del nuevo proyecto se encontraba por entonces en el respaldo jurídico otorgado por la Convención sobre los Derechos del Niño.
Curiosidad: El programa de autovalimiento tendría la característica de red social, esto equivale que se “desarma” una institución tradicional para convertirla en una red. Frecuentemente es al revés.
Situación Inicial
· La institución estaba compuesta por directivos, celadores, auxiliares, administrativos y técnicos y jóvenes convivientes.
· Por ese entonces el costo de la atención en una institución oficial era 14 veces superior al que se ofrecía en una ONGs.
· El edificio se dividía en dos plantas. Arriba desarrollaba su actividad el personal directivo y profesionales. Abajo el personal auxiliar, ropería, almacén, lavandería, cocina, sala de celadores y las habitaciones de los jóvenes y salón de entretenimientos.
· Las actividades desarrolladas por el personal eran de carácter tutelar y consistían en: vigilar la convivencia, velar por el orden y la disciplina de los jóvenes, hacer la comida, limpiar, limpiar la ropa y organizarla, administrar las compras, administrar medicina, fijar pautas de convivencia, organizar las visitas a la familia y salidas, mantener actualizadas las causas judiciales de internación, apoyo escolar y seguimiento del joven escolarizado, todo se realizaba en relativo buen clima y los conflictos o desajustes eran los propios de un grupo social con esas características. Se puede decir que la tarea tutelar se realizaba eficientemente.
· El encargo de intervención surge a partir de 2 (dos) necesidades nuevas: (1) como producto de inquietudes de los jóvenes acerca de vivir en una institución más abierta, inquietudes que habían detectado y promovido miembros del personal en sucesivas reuniones grupales con los jóvenes. (2) lo representó la extralimitación en los períodos de guarda, frecuentemente superaban los 21 años, sumado a las condiciones de vulnerabilidad en las que se egresaba a los mismos, por condicionamientos propios de las modalidades de trabajo y la poca apuesta en el afuera y lo que ella implicaría.
Los caminos a tomar podrían haber sido muchos, y esto en gran parte dependería del grupo que se animara a encarar la tarea instituyente de la reforma. Por eso, lo que analizaremos a continuación es un producto local, un proceso ajustado a un contexto y situación que lo definen y estructuran, es decir, no es presentado como el único camino. Se podrían haber seguido otros.
Inicios de la intervención
Los primeros momentos fueron en un clima altamente persecutorio vivenciado por todos. La modalidad elegida de reemplazo de la Dirección causó un gran impacto y movilizó resistencia múltiples y en toda la institución. Desde el primer día, la presencia de 4 nuevos directivos modificó la modalidad de funcionamiento y la cultura institucional. Colegiar las decisiones representó varios desajustes y nuevos conflictos. Desde el punto de vista de los trabajadores y los jóvenes esto significaba incertidumbres en cuanto a pautas de convivencia, lugares que cada uno había tenido hasta entonces y la modificación de los mecanismos de recompensas y castigo.
Las primeras acciones:
· Reunión de comunidad con jóvenes y trabajadores, dónde se explicitaba el proyecto a seguir, haciendo pie en que era un proyecto concebido desde adentro y que la envergadura de la reforma a emprender implicaba incorporar gestores con experiencia en el tema. Las reuniones se instalaron como práctica institucional. Al principio el clima era agresivo, se discutía fuerte y se llegaban a pocos acuerdos.
· En esas reuniones aparecía un dato curioso y que era los permanentes reproches entre asistentes y jóvenes, que remitían a malestares, malos tratos, abandono, etc.
· Reuniones con el equipo técnico, al principio funciono como espacio para el ajuste de miradas y expectativas, en un clima que se caracterizaba por las discusiones y análisis de las dificultades del momento. Tal vez fue el grupo que más podría comprender el cambio, pero también el que más necesitaba modificar su función, de ahí que se provocaran malos entendidos casi a diario.
· Reuniones con celadores y auxiliares, aquí el clima también de resistencias, pero la tradicional conducta de sumisión a los roles directivos, hacía que los mecanismos de reparación (confraternidad) fueran más protagónicos, el malestar se expresaba en un “no comprender lo que se quería lograr”, o también en las ausencias y francos que comenzaron a diezmar la programación de las actividades.
· Los roles claves Dirección y Adminstración, fueron reemplazados por un equipo de coordinación multivalente (compuesto por psicólogos sociales quienes tenían a cargo el proyecto), lo que implicó inmediatamente una modificación de la función y práctica de esos roles. Esto también ayudo a la consolidación de las nuevas prácticas que requerían.
· En este clima lo característico fue “el pasillo”, que operó como grieta institucional, el lleva y trae de chismes, ‘dimes y diretes’, acusaciones cruzadas, todo un teléfono descompuesto difícil de administrar. Propio de un grupo en cambio o crecimiento, más si se tiene en cuenta que se trataba de un viraje importante en el proyecto institucional.
Los primeros logros: para fijar las primeras metas a lograr construimos una metáfora que llamamos “de la parra”. Resulta que en el patio de la institución existe una parra de uvas chinches, cuando iniciamos la intervención en abril le quedaban solo algunas hojas y racimos secos, entonces, nos propusimos cuando aparecieran los nuevos frutos, sería hora ver los primeros logros.
Todo el tiempo disponible estaría destinado a construir la base, los pilares, y también desmontar todo aquello que impediría la implementación del nuevo proyecto.
· A los 3 (tres) meses, la planta funcional se había reducido. Se definieron los primeros 10 proyectos de autovalimiento. Se incorporaron jóvenes mujeres al programa (como beneficiarias). El edificio fue refaccionado, las habitaciones de la planta alta se convirtieron en una vivienda de autovalimiento para 4 jóvenes mayores en espera del egreso definitivo. En la planta baja se distribuyeron los espacios de tal modo que en el garage, comenzó a funcionar un servicio educativo abierto a la comunidad, se desarmó la ropería, ya que cada joven comenzó a tener el ropero en su habitación, dos habitaciones se convirtieron en living y en sala de reuniones del equipo. La dirección ocupó un espacio atrás que había funcionado como depósito (no se necesitaba demasiado por las caracerísticas del nuevo proyecto), al inicio costó hacerse a la idea, pero ayudo a deconstruir ese poder tremendo que tenía el director y el espacio de la dirección sobre casi la totalidad de la vida cotidiana (anécdotas, como que los asistentes se ponían en la puerta del “antiguo depósito” a despotricar y sacar el cuero contra la dirección del proyecto o sencillamente insultarse con los jóvenes a modo catártico, sin registro que funcionaba la dirección).
· La cocina ya no tuvo más cocineros, se organizaron turnos con los chicos que realizarían la comida supervisado por los celadores, quienes resistieron el rol por un tiempo, pero terminaron ajustándose a la demanda.
· La ropa, ya no la lavaba el personal de lavandería sino cada chico, lo que implicó una reorganización de la actividad y el gasto en artículos de limpieza.
· Las pautas de convivencia pasaron de ser un decálogo de sanciones, a ser una descripción de las responsabilidades asumidas, tanto por jóvenes como por adultos (incorporar los adultos como sujetos de responsabilidad trajo grandes dificultades y ansiedades persecutorias), pero se requería teniendo el clima autogestivo que se proponía.
· Se pasó de pedir permiso para salir ‘a pasear’ a la tarea de organizar un espacio para invitar amigos y amigas a divertirse en la casa. El instituto, que también así se denominaba al espacio físico, pasaron a llamarlo ‘la casa’. La inclusión de amigos, amigas, a la convivencia diaria trajo muchos desajustes, propios de una institución abierta, pero administrada por asistentes acostumbrados a la institución cerrada. Se supone que a través de esta actividad de recreación y música, el chico tuvo más oportunidades de vivir en un ambiente culturalmente no ‘desclasado’ o reglado por pautas ‘siempre ajenas’, ya que la inclusión de estos elementos administrados por ellos, generó un marco de mayor libertad de expresión y quizás de apropiación.
· Durante los primeros meses se desencadenaron cientos de pequeños conflictos entre jóvenes, con directivos y trabajadores, el ajuste a un nuevo funcionamiento era resistido, incluso las dificultades del equipo de coordinación para el manejo táctico de algunas situaciones generaban diversas tensiones que dificultaban la tentativa de arribar a un objetivo común. Pero es un logro haber convivido saludablemente con el conflicto (se lo asumía y no negaba), ya que el equipo de operadores siempre se hizo cargo de las dificultades y desaciertos, simplemente se acepto la complejidad sin grandes pretensiones.
· La vivencia de esos días permitió ir introyectando un modo de vinculación que luego comenzó a ser la cultura de la institución. La concepción del autovalimiento no tardó en pasar a ser parte del lenguaje cotidiano y de manejo de los chicos. Los adultos encargados de la tutela (término asociado a vigilancia), pasaron a ser la red social primaria del chico en su reinserción en la vida social. Tanto, asistentes como técnicos, empezaron a ser acompañante personalizado de cada joven en su experiencia laboral, escuela y familia, es decir, en su proyecto integral de vida. Lo que estaba dividido en la modalidad de asistencia, se unió en la práctica individual de cada operador, desde entonces un adulto (trabajador), asume el compromiso de acompañar al joven (varón o mujer) por un tiempo no mayor a dos años, en la construcción de su proyecto de vida. La ausencia de redes primarias naturales hizo que se tenga que asumir desde la institución ese rol.
· Cada joven, desde entonces realiza su proyecto, viviendo en una pensión o casa que alquila con otros jóvenes, recibe una beca laboral, esta obligado a la cumplimentar los estudios y recibe una beca en efectivo para cubrir sus gastos de movilidad y alquiler y un bolsón de alimentos y artículos de higiene y limpieza. Esto fue posible con la conversión de la caja chica del instituto en un fondo de becas.
· El equipo de trabajadores funciona desde el viejo instituto, allí se encuentran las oficinas de trabajo y otras dependencias destinada a los chicos en tránsito.
Reflexión final
El cambio operado, apoyado previamente a la intervención, por algunos miembros internos de la institución, se puede encuadrar como un cambio promovido por agentes externos (el equipo de coordinación y funcionarios del área). Esto permitió depositar en el equipo de psicólogos sociales todas aquellas ansiedades persecutorias y depresivas, propias de los procesos de cambio. La desconfianza, descrédito, descalificación, hacia el equipo era frecuente, así como las charlas reparadoras o compromisos de rescatar lo bueno, a pesar de las dificultades. Si bien el cambio vino desde arriba, ese arriba (equipo de coordinación) siempre intentó ponerse al lado de jóvenes y trabajadores. Intentando la participación como mecanismo de apropiación (al decir de Goffman: achicando las distancias entre el rol (personaje) y la persona), de espacio de duelo y reconstrucción del espacio institucional.
No siempre la participación se la vinculó con un mecanismo reparador y constructor, se proyectaba en el espacio participativo lo caótico, persecutorio y la actitud de disociación, lo que promovía elevados montos de angustias, incluso paralizante.
La cooperación inconsciente (Jaques) que operaba en la identificación con las estructuras tutelares de control y vigilancia, si bien resistió un tiempo, fue la vinculación que tuvo que reencontrar otros objetos internos individuales, no vinculados a esos objetos, sino más bien rescatar aquellas experiencias de cuidado, acompañamiento y superación de abandonos. Para esto se necesito con el tiempo reconstruir otras modalidades de presentación del yo (Goffman) ajustado a los nuevos requerimientos. Esta nueva cooperación inconsciente o modalidad de presentación de la persona, desde ya que no pudo ser elaborada por la totalidad del grupo inicial, lo que influyó en los pedidos de pase de una gran parte del personal hacia instituciones ‘más conocidas’. El camino inverso se vio en la migración de técnicos hacia la institución que se identificaban con la nueva institución. Lo mismo ocurrió con el grupo de jóvenes, que al principio resistían la idea, y luego en la apertura institucional hasta los jóvenes alojados en otras instituciones solicitaban al Juez ser derivados al Programa de Autovalimiento o ProA como se lo conoce aún hoy.
Actualmente el programa adoptó la estructura de RED Provincial y se extendió como programa a municipios, ONGs y redes de voluntarios, trascendiendo todo los objetivos previsto en la primera intervención.
jueves, 28 de mayo de 2009
miércoles, 27 de mayo de 2009
Bibliografía: Orígenes de la Teoría de Grupos I
Fundadores de la Psicología Social
Aunque relativamente poco antiguo el vocablo grupo se ha convertido en uno de los más corrientes del habla cotidiana. Curiosamente comenzó a usarse como término técnico en las bellas artes, y hace relación a la disposición de los elementos reunidos en un cuadro. Ya en el siglo XVIII grupo refería a “nudo” o “reunión”, según algunos lingüistas gruppa (alemán) masa redonda o circulo. Hasta el día de hoy grupo nos remite a un circulo de personas reunidas.
Otro punto en el que podemos reparar es lo que dice J. Maisonneuve: “sea como fuere, todo fenómeno de grupo aparece vinculado a un devenir que implica una especie de vida, de fuerza específica... esto es precisamente lo que quieren expresar mediante la jerga de la fisica: dinámica de grupos”. Este uso ya corresponde a un enfoque de orden científico que toma términos de otras ciencias para su uso. Precisamente en la etapa de las teorías científicas de grupos nos detendremos en este trabajo.
El interés que nos motiva es acercar una síntesis del pensamiento de obras que han sido publicadas ya hace demasiado tiempo en castellano y hoy no se disponen de ellas, a excepción de Freud. Uno de los pocos recursos con los que contamos hoy día es lo que se difunde por Internet o fotocopias de los ‘viejos’ libros.
El recorrido se inicia con un autor de la etapa pre-científica Ch. de Fourier, poco estudiado y casi no considerado como antecedente válido, sin embargo su pensamiento por primera vez trata el fenómeno de los pequeños grupos y a lo que se suma su influencia concreta en dos grandes movimientos posteriores: el cooperativismo y el falangismo español. Luego se tratarán autores de reconocida influencia en el pensamiento grupalista como son: S. Freud, K. Lewin, G. Mead y B. Skinner.
1. El antecedente histórico: Charles Fourier (1772-1837) el grupo y la comunidad
Charles Fourier pensador francés de los llamados socialistas utópicos[1], fue un crítico sincero e imparcial de la sociedad que conoció, luchó contra todo lo que consideraba fraudulento: ganancias excesivas en el comercio, tiranía eclesiástica, burocracia y los opresivos lazos familiares y matrimoniales de la época. Siguió la idea de Rousseau en cuanto a responsabilizar la civilización como responsable de los males de la humanidad. Sus ideas aportan elementos originales para un modelo de sociedad libertario, rechazó el modelo industrial de la época, confía en el gradual crecimiento del movimiento
comunal basado en principios organizativos experimentales propuestos por él, adhiere a la doctrina psicológica de la motivación, de ahí su gran interés por la educación de los niños.(F. Manuel). Su teoría de los grupos (comunidad) la desarrollo sobre la base de dicha filosofía. En Fourier encontramos por primera vez algunos principios esenciales para la ciencia de los grupos.
1.1. La armonía pasional
¿Cuál es el origen de los males de la sociedad civilizada? según Fourier, la represión de las pasiones por parte de la organización económica y social de cada tiempo (algunos, por estas ideas, lo consideran un antecedente de Freud). El hombre ha sido educado en un clima moral erróneo que ha reprimido las pasiones que lo armonizan, para su desarrollo los hombres deberán seguir libremente sus pasiones, lo que los conducirá por una parte a asociarse (participar de un grupo satisface la tendencia fundamental del ser humano) y por otra atraerse para trabajar juntos. Dice Fourier: ‘la variedad de las pasiones humanas debe permitir la realización natural de todas las tareas… el hombre es un ser grupal… las pasiones sólo nos arrastran al mal cuando uno se abandona a ellas individualmente’. La idea de armonía universal y la ley de las atracciones son influencia de la filosofía natural postulada por Newton, quién marcó decididamente el pensamiento de Fourier[2].
Como es característico de los filósofos utópicos vemos en Fourier, una reglamentación minuciosa y detallada de cómo debería ser la futura sociedad. A esta utopía la llamó falange, es la idea de una comunidad cooperativa cuyos miembros deberán repartir los beneficios en proporción al trabajo, al capital aportado y al talento de cada uno, en la que los que menos tienen sean la preocupación de todos.
Una falange es un conjunto restringido de personas (aproximadamente 1500 personas), que viven en un territorio común, generalmente agrícola, donde cada uno trabaja según sus gustos y en función de las simpatías personales afiliándose a una serie de trabajadores. ‘La naturaleza tiende a formar por atracción series de grupos que van formado una serie cada vez más compleja como en el caso de la industria. Esta psicología de la organización industrial es una experiencia que hay que realizar, se necesita poner a prueba las hipótesis sobre los mecanismos de la atracción; en este sentido Fourier es un experimentalista[3], si bien en su época no se concebía como riguroso y científico el campo de lo social (de los grupos), a pesar de ello, propone algo importante (anticipa algunas ideas fundamentales de Kurt Lewin):
(a) La creación artificial de grupos a los que se asignan tareas de grupos reales, el dispositivo funciona para pequeños grupos, para ‘comprobar hipótesis’.
(b) La imposibilidad de poner a prueba las hipótesis de la psicología grupal de otra forma que no sea en grupo, de aquí surge la imposibilidad de separar la investigación de la aplicación, lo que nos lleva a postular la investigación-acción.
Fourier es un pensador considerado un poco excéntrico y extravagante, lo que hace que se tengan visiones, incluso, contrapuesta acerca de sus ideas, así y todo es innegable la visión que tuvieron algunas de sus ideas, como la influencia en el movimiento cooperativista de nuestra época.
1.2. Las pasiones como organizadores grupales
Cada pasión busca satisfacer una tendencia, las tendencias son doce, el primer grupo lo componen los cinco sentidos, son individuales, incluso individualistas. El resto son sociales, tienden a establecer vínculos afectivos, en ellas juega la ley de la atracción, tales como el amor (o la tendencia a la pareja) y los sentimientos familiares (paternales); luego la ‘animista’ (la animación o camaradería de los grupos –en el ECRO Pichoniano lo encontramos en el vector afiliación/pertenencia/cooperación) y la ambición o las tendencias corporativas. Por último, tres tendencias –descubrimiento personal de Fourier- son las que desencadenan la búsqueda de acuerdo con los demás: la cabalista o espíritu de partido (grupo), el mariposeo o necesidad de cambio de compañero o de tarea y la compuesta o entusiasmo irracional. Esas pasiones se combinan de forma diferente en cada hombre según sus intensidades. Sobre la base de la armonía de estas tendencias surge la organización social y del trabajo, la sociedad industrial –que reprime dichas pasiones- torna insoportable los procesos de producción y relaciones sociales.
1.3. Cuadro de las tendencias
(a) Los placeres de los sentidos: gusto, oído, tacto, vista, olfato
(b) Deseo de establecer vínculos afectivos: el amor, paternidad, animación y ambición.
(c) Búsqueda de acuerdo: cabalista, mariposeo y entusiasmo.
2. Fundamentos históricos y sociales de la Teoría de Grupos
Es importante reparar en los componentes del contexto social del período de entre guerras mundiales especialmente en Europa y EEUU, en donde surgen los primeros aportes a la teoría de los pequeños grupos. De este contexto se puede destacar el clima de depresión social y también de desencanto con las ciencias sociales, hereditarias de la racionalidad moderna. La razón humana que se postulaba como fundamento del conocimiento científico, también era capaz de exterminar la especie con su tecnología de guerra.
La razón científica, dará lugar a otros fundamentos más humanistas en las ciencias sociales, la razón histórica: El hombre es su circunstancia, en una relación indivisible con el Otro y el mundo, es el producto de una construcción social histórica en todas sus dimensiones, tales como: (a) los modelos de crianza, (b) las creencias fundamentales y (c) las estructuras sociales. El condicionante histórico y el diálogo con el mundo y con los otros será el rasgo característico de las nuevas teoría acerca de los grupos. El conocimiento -incluso científico- es parte del principio natural de desarrollo y cambio, cada persona, los grupos y la sociedad se hallan en estado de desarrollo y cambio constantes, todo hecho, cualquiera que sea puede ser comprendido sólo como historia –dice Rosental- como algo que sufre complejos procesos de cambio y transformación, evolucionando de unas formas en otras. Ya Gustave Le Bon había sostenido que: “el estudio de los fenómenos sociales no puede ser separado de los pueblos en que se producen”.
La historia y la situación se convertirán en criterio para el conocimiento en las ciencias sociales, de allí que la dialéctica cobra un importante valor como método de pensar la realidad, un pensar que es transformación de la vida a partir de las tensiones. En cierta medida volver a pensar la condición humana en sus condiciones concretas de existencia instaló un nuevo ideario en las ciencias sociales de principios del siglo XX, que desembocaría en la declaración universal de los derechos del hombre.
Los fundadores de la teoría de los pequeños grupos son autores de principio del siglo XX, que se ocuparon de un fenómeno hasta ese momento no estudiado lo suficiente que era lo que hoy denominamos: los vínculos o interacciones entre individuos. La propuesta, por entonces canalizó su atención en un nuevo objeto de estudio compuesto por: el grupo social, los vínculos y la vida intrapsiquica, los tres ámbitos serán pensados como un todo integrado e interdependiente. Nace así la disciplina que se denominará Psicología Social.
La psicología social se fundará principalmente con los aportes de dos ciencias, también incipientes por esa época, que son: la Psicología y la Sociología. Cada una de estas ciencias, están y lo estaban entonces, compuesta por un gran número de teorías divergentes entre sí. Situación que hereda la joven psicología social.
A pesar, de esta diversidad de teorías se puede coincidir que algunos autores en especial, sea, por su capacidad de innovación, profundidad, predicción o poder de síntesis se destacan como “padres” de esta ciencia, para nosotros son: S. Freud, G. Mead, K. Lewin, B. Skinner.
Cabe aclarar, que previo a la obra de estos pensadores existían estudios 'sueltos' sobre la temática, pero no alcanzaban la sistematicidad requerida como para considerarlo propios de la psicología social. Por otro lado, los desarrollos posteriores y los actuales se 'fundan' sobre una base epistemológica más basta, incorporando los desarrollos de la filosofía de la época, el arte, la epistemología convergente, el saber popular, entre otros, es el caso particular de E. Pichón Rivière.
Cada autor aquí presentado es representante de una escuela en el sentido de lo que los historiadores del pensamiento hablan de “Chapelle” (capilla), en tal escuela el pensamiento de una persona es generalmente visto como central. Cuando los sociólogos hablan de una escuela, indican, y con buena razón, que todo lo conectado con esa escuela de pensamiento era de una pieza. La teoría fue y es consistente y coherente. La teoría informa sobre la investigación hecha en su nombre. Los seguidores o acólitos preservan la memoria del fundador, embellecen la teoría y su cuerpo de pensamiento asociado, y fortalecen su trayectoria, corrigiendo errores e inconsistencias en la teoría maestra y haciendo trabajo que ejemplifique su visión. Así cada uno de los autores estudiados fundó:
· Sigmund Freud: El psicoanálisis.
· George Mead: El interaccionismo simbólico.
· Kurt Lewin: La Teoría de los campos.
· Burrhus Skinner: El Conductismo Operativo.
3. Sigmund Freud: La psicología colectiva
Autor: Sigmund Freud, pareciera que nunca pensó ser un psicólogo. Mucho menos verse, hasta avanzada su carrera, haciendo contribuciones al campo de la psicología social. Era simplemente un médico vienés especializado en el tratamiento de las enfermedades nerviosas. En 1913 y 1914, Freud desbrozó nuevos terrenos, introduciendo el psicoanálisis en el camino de la ciencia social. Por esta época elabora su teoría sobre la Psicología de las masas. En su análisis de la psicología del grupo, tomó como punto de partida el estudio de G. Le Bon sobre la conducta de las multitudes.
Nota característica: El enfoque psicoanalítico, busca las causas del comportamiento social en las fuerzas emocionales profundas del individuo.
3.1. Aportes a la Psicología Social
Del análisis de Le Bon, tomó aquellos elementos que le permitieron considerar a los grupos en su etapa de formación, ligados primariamente por lazos emocionales. Por ejemplo: "en un grupo típico, con un líder definido y sin una organización formal en particular, sucede que el líder se constituye temporalmente en objeto común de orientaciones emocionales, sustituyendo a los vínculos parentales..."
Su intento se ha caracterizado por extender a la organización social su esquema del psiquismo. El mito de Edipo ya no solo tendrá un uso en los conflictos neuróticos del individuo, sino que constituye también el núcleo de la educación y la cultura (Anzieu). En la misma tónica de usar mitos para ofrecer un marco explicativo a la psicología profunda, inventará en su obra Totem y Tabú (1912), el mito del “padre de la horda”, allí se postula que en el principio habría existido la horda primitiva, dirigida por un viejo, tirano brutal que se reservaba para él el uso de las hembras y expulsaba a sus hijos hasta la edad que se convirtieran en sus rivales. Los hermanos se unieron un día para proceder juntos a la ‘muerte del padre’, que festejaron en un festín del que nadie pudo ser exceptuado, esta comunión totémica se convertirá (por horror al crimen cometido) en ley simbólica, y será el acceso a la ley que funda la sociedad como tal, con su moral, sus instituciones, su cultura. Entonces míticamente la sociedad se organiza bajo dos leyes: no matar al totem (sustituto del padre) y no casarse con los padres (tabú), según Anzieu, esto constituye la transposición a lo social del complejo de Edipo. La muerte colectiva del padre, supuestamente real al principio y simbólica después, hace posible la idealización del padre muerto y su incorporación en la cultura como imagen (imago) y fundamento de la ley común. Comenzando por la prohibición de matar a los semejantes para preservar así la cohesión social y evitar la lucha de todos contra todos,
En otro texto Psicología de las masas y análisis del yo (1921), Freud pretende responder a una pregunta que queda pendiente ¿Se puede forjar una organización social que respete la justicia sin que esta sea inducida por la imagen paterna?. Este tipo de organización se encuentra por todas partes en donde los individuos, que se encuentran en situación de rivalidad, transforman sus celos en solidaridad, renunciando cada uno al dominio sobre los demás y por ello haciendo imposible a los demás aspirar a este dominio (Anzieu). El espíritu de cuerpo se desprende de la conversión de los celos en solidaridad. El resorte de la psicología grupal es la identificación.
La rivalidad común entre los niños y los celos que sienten por los mayores, se transforman en un sentimiento de grupo común, éste sentimiento infantil es la base del espíritu de cuerpo de posteriores grupos y de las normas de igualdad y juego limpio que se desarrollan en la vida de grupo.
El aparato psiquico será definido desde este modelo de la vida de grupo, con subgrupos, líderes, alianzas, afinidades, sus conflictos internos, sus tensiones entre miembros. El funcionamiento mental es individual en su primera apariencia, es primero en tanto teatro interior dónde se enfrentan los personajes que son a la vez las imágenes interiorizadas de los padres, educadores,etc.
Para explicar otros rasgos que juzgó característicos de los grupos. La disminución de la actividad (o pereza en el trabajo), la carencia de restricciones emocionales (descontrol), la incapacidad para moverse y contenerse (depresión), la inclinación a rebasar todos los límites en la manifestación de los afectos y a la completa desviación de éstos en actos(acting), Freud se verá llevado a subrayar el factor de represión ejercido por la cultura en la consciencia de cada individuo.
En este sentido otra contribución notable es la que encontramos en su libro El malestar en la cultura (1930), el tema principal de esta obra es el conflicto inevitable entre la demanda de los instintos y las exigencias de la civilización:
Freud haciendo mención a las diferencias con Le Bon dice: “lo inconsciente contiene caracteres del alma de la raza, “herencia arcaica” del alma humana, pero además existe lo reprimido inconsciente, esto último falta en Le Bon. 'Es imposible ignorar en qué medida la civilización
se construye sobre la renuncia a los instintos, cuánto presupone de insatisfacción -ya sea por supresión, represión o por otros medios- de los poderosos instintos'...
4. Kurt Lewin: La teoría de los campos
Autor: K. Lewin se hizo gestáltico (escuela psicológica que sostuvo que la experiencia se organiza por esquemas 'mentales' que anteceden a los elementos individuales que percibimos). Lewin, en sus investigaciones puso el acento más en la motivación que en la percepción, esto hizo que poco a poco se diferenciara de las ideas centrales de la Gestalt. Sostenía que la psicología de su época, daba excesiva importancia a la conducta como causada por las características del individuo, decía: hay que ir más allá de las apariencias de la conducta de los individuos, hay que llegar hasta las fuerzas que determinan verdaderamente su comportamiento. Y estas fuerzas se podían encontrar en la representación del campo psicológico total del individuo, de ahí la denominada teoría de los campos.
Nota característica: el enfoque de la teoría de los campos hace hincapié en la organización cognitiva actual como base del comportamiento.
4.1. La Teoría del Campo: definición de 'campo de fuerza'.
La noción de campo lo toma de la Física, el campo es la totalidad de hechos que coexisten y que se conciben como mutuamente dependientes, espacio en que se manifiesta cualquier acción. El campo de fuerza será: la influencia de los grupos en la conducta. Visto de este modo la conducta es un campo de fuerza producto de la interacción de la persona y su ambiente.
Para estudiar la conducta se debe estudiar el espacio vital (o vida cotidiana), que es el campo del individuo, este estudio deberá encararse desde el método experimental, de donde surgira el método de investigación acción. El espacio vital es la unidad de la persona y el ambiente psicológico tal como existe para ella. También se puede extender la idea a un grupo o una institución, estas se encuentran en un espacio vital tal y cual existe para ellos. Es tarea de un psicólogo social desarrollar teorías y técnicas de observación e intervención adecuadas que permitan caracterizar el espacio vital dado en un determinado tiempo y espacio. El espacio vital que existe para la persona o el grupo estudiado, se define pragmáticamente, es decir, todo aquellos que tenga efectos demostrables, pero también se consideran aspectos inconscientes, en la medida que se infiera que producen efectos.
4.2. El experimento de los ‘climas’
En el marco de la investigación acción, Lewin junto a otros psicólogos (Lippitt y White) llevaron a cabo una experiencia de dinámicas de grupo en dónde se investigó lo que llamaron los climas sociales, la experiencia consistió en:
· Con niños voluntarios se organizaron grupos de acuerdo tres climas sociales: autoritario, democrático y laisser-faire (o abandónico). Cada grupo tenía un monitor y se reunían una vez por semana. La tarea era fabricar maquetas de decorado de teatro. Además asisten dos observadores para dar su opinión global del clima.
· La hipótesis a investigar era si la frustración lleva consigo la agresión.
· En el clima autoritario, altamente frustrante produjo una tasa fuerte fe agresividad expreseda de dos maneras, sesiones de total apatía y sesiones de rabia colectiva donde se terminaba rompiendo el material.
· En el clima democrático, la agresividad en más débil, pero se descarga poco a poco, lo que le permite al grupo ser más productivo en su tarea.
· En el clima laisser-faire, el abandono de la tarea por parte del monitor producía en los niños tasas elevadas de frustración, traducidas como fracaso y muy fuerte agresividad entre ellos y contra el monitor.
· Conclusión: La frustración lleva consigo reacciones agresivas, pero sus matices son de acuerdo a los climas grupales.
Esta experiencia ilustra las hipótesis de Lewin: el grupo es un todo en que las propiedades son diferentes de la suma de las partes; el grupo y su entorno constituyen un campo social dinámico, en el que los elementos principales son los subgrupos, los miembros, los canales de comunicación, las barreras (Anzieu). Modificando un elemento privilegiado se puede modificar la estructura de conjunto.
Estas experiencias de laboratorios con pequeños grupos se pueden extender luego a la escuela, la fabrica, los servicios públicos y hasta a la opinión pública. Por último, el grupo es un sistema de interdependencia entre los miembros del grupo y los elementos del campo (fines, normas, percepción del medio, status, etc.). Esta interdependencia en la que explica el funcionamiento del grupo, tanto en su conducta interna como con el medio, ahí reside la fuerza del grupo o sistema de fuerzas que le hacen o impiden actuar. De aquí la expresión dinámica de grupos, por ej.: “el éxito en un deporte depende de una combinación de fuerza muscular, velocidad de movimiento, capacidad de tomar decisiones rápidas, percepción precisa, un cambio en cualquiera de estas variables alterará el resultado”.
4.3. Definición de “el campo en un momento dado”
1. Kurt Lewin afirma que: “Cualquier conducta o cualquier cambio en el campo psicológico depende del campo psicológico en ese momento. El campo es una unidad situacional presente en el coexisten en cada individuo o grupo un concepto acerca del futuro y del pasado, esto hace referencia a las expectativas y temores actuantes en cada situación.
2. Para determinar el campo en un momento dado, se utiliza: (a) la indagación del pasado (historias de vida) y (b) test del presente (observaciones). Lewin critica que el psicoanálisis ha utilizado en exceso el diagnóstico por indagación del pasado, y la psicología experimental (conductismo) la prueba de situación actual.
3. Cuando se determina un campo es conveniente tener en cuenta una zona limítrofe del espacio vital, es decir que ciertas partes del mundo real no afectan el estado del campo en ese momento. La producción u operatividad del grupo, así como la pertinencia estarán atadas a este criterio de acción.
5. George Mead: El interaccionismo simbólico
Autor: El interaccionismo simbólico ha aportado una teoría del significado de la acción que se ubica entre las posiciones subjetivistas (sentido como representación interna), intersubjetivista (sentido como representación culturalmente pautada e internalizada) y objetivista (sentido como reflejo del objeto). Mead va a centrar la cuestión del sentido en el comportamiento, en los modos en que las personas actúan entre sí y en relación con las cosas, esto quiere decir que será la acción la que define lo que serán las cosas para la persona. Las acciones son pautadas socialmente por regularidades aprendidas y constantemente reforzadas, hasta constituir un símbolo. De esta manera se construye una teoría social ligada a la vida cotidiana.
La acción de uno se limita a ser una reacción ante el gesto del otro, de tal modo que el significado es algo objetivo que está ahí en la relación y al margen de la consciencia.
5.1. El Gesto en la fase inicial de la acción social
G. Mead decía, la psicología social es conductista en el sentido de que parte de una actividad observable -el proceso social dinámico en devenir y los actos sociales que son sus elementos integrantes- que ha de ser estudiada y analizada científicamente. Pero no es conductista en el sentido de pasar por alto la experiencia interna del individuo, la fase interior de ese proceso o actividad. Mead rechazó del conductismo la característica particular de éste que es reducir el análisis de la conducta a la unidad E -> R (estímulo-respuesta). Por el contrario sostuvo que, "la conducta de un individuo solo puede entenderse en la base a la conducta de todo el grupo social del que él es miembro".
La psicología social de Mead se caracteriza por el siguiente concepto: la perspectiva del interaccionismo simbólico considera la conducta subjetivamente determinada en un contexto social específico. El grupo aporta el contexto de la conducta, parte de estudios realizados por Darwin, de los gestos animales como origen del lenguaje. Para dar una idea más acabada, podemos citar a Wund que decía al respecto: los gestos, expresan sentimientos individuales y una realidad externa. Esta realidad externa es la que aporta el grupo social, por lo tanto el interés de Mead en el tema radica, en demostrar que el gesto: es parte de la interacción social ya que permite el ajuste de la respuesta del otro.
5.2. Mead y el pragmatismo norteamericano
La intención política del pragmatismo es la de fundamentar la armonía del individuo con la sociedad, en el sentido de (a) individualismo, ya que libertad es libertad individual y (b) antideterminismo, necesario para que esta libertad tenga sentido y posiblidad. Los pñuntos en común serán:
· El individuo es considerado activo frente al ambiente. La relación entre ambos es de interacción y mutuo influjo.
· La mediación entre individuo y medio es la acción.
· El significado de una idea, una creencia, es la conducta que provoca, el espíritu se relaciona en términos de acción con el mundo.
· Hombre y mundo son considerados ‘procesos’ no como entidades substanciales. El mundo es constituido por la percepción y acción del individuo
Los gestos son el vehículo de una gran cantidad de significados compartidos y cada vez más condensados. El 'yo' de la persona se constituye solo mediante una organización de actitudes particulares de otros individuos hacia el mismo o entre sí. A los significados compartidos, los llamará símbolos significantes que hace posible la autoconsciencia y la acción reflexiva. De esta explicación es que surge el nombre de la teoría: interaccionismo simbólico
Ej: si observamos una pelea de perros, la respuesta de uno esta condicionada al movimiento del otro. Igual sucede en el ajuste vincular de las personas en un grupo social, o con otro. El gesto es un acto social en el que los otros están presentes en nosotros mediante la representación simbólica. El contenido de la conducta (o acto) humana es típicamente social en el sentido más profundo: "No es solo que otra gente esté presente a nuestro alrededor lo que hace que nuestro actos sean sociales; es mucho más importante todavía que la gente está presente dentro de nosotros".
Por último, psicología social se define como “el estudio de la experiencia y conducta del individuo como dependiente del grupo social al que pertenece”. Se trata de explicar la interacción de la persona y el grupo social: (a) explicando la génesis de la persona en la interacción; y (b) explicando la acción de la persona sobre el grupo.
6. Barrhus Skinner: El Conductismo Operativo
Autor: Bajo la perspectiva de Skinner y de sus seguidores, no hay diferencia entre la psicología social y los otros campos de la psicología. "Toda psicología tiene que ver con la conducta, y toda conducta es un producto del ambiente en el que acontece". Estableció inicialmente una distinción entre dos formas de conductas: respuestas y operativas. Las respuestas son en función de los estímulos antecedentes y las operativas son en función de los acontecimientos que siguen.
Nota característica: la perspectiva conductista considera la conducta como producto de rasgos particulares de la conducta anterior. La base de este análisis es la unidad de mínima del conductismo que consideraba que la conducta era producto de la relación entre: estímulos y respuestas.
Skinner fue propulsor del desarrollo del conductismo radical y por el desarrollo del análisis del comportamiento aplicado, una rama de la psicología la cual tiene como objetivo un trabajo unitario para animales y humanos basado en principios de aprendizaje.
Los experimentos se llevaron a cabo bajo conceptos tales como: reforzamiento negativo y positivo, esto lo llevó a postular la idea del condicionamiento operante: una técnica de modificación de conducta que desarrolló en contraste con el condicionamiento clásico de los anteriores conductistas.
En la cadena de E => R se va dando un proceso de 'internalización' o 'aprendizaje' ya sea ante respuestas fallidas, estímulos positivos, estímulos negativos, etc. en los primeros desarrollos del conductismo, la respuesta estaba condicionada por el estímulo, Skinner plantea una diferencia diciendo: Cuando los estímulos tienen la probabilidad de que una conducta ocurra de nuevo, se le llama 'Refuerzo'. Este refuerzo se utiliza hasta tanto se logra la respuesta requerida. Por ejemplo: se pretende aprobar un examen (respuesta) pero no logramos encontrar un momento para concentrarnos y estudiar tranquilos (estímulo), entonces podemos probar estudiar de noche cuando todos duermen, ir a la plaza o al parque, hacer una rica torta para tomar con mate a la hora de estudiar, juntarme con un compañero, esto actuará como refuerzo, en tanto sostengamos estos refuerzos lograremos modificar la conducta y la respuesta requerida: aprobar el examen.
El otro polo de estos experimentos lo encontramos en el rol de los refuerzos negativos: Skinner en su investigación sugirió que el castigo era una técnica muy ineficaz de controlar la conducta, usado en general para cambios en el comportamiento, ya que la mayoría de las veces la persona evitará el estímulo antes que el comportamiento seguido del castigo. Un ejemplo: “si lo que queremos corregir es que una persona no coma demasiado porque engorda, no se trata de castigarla cuando coma en exceso, sino de premiar cuando se controla, este camino, a la larga producirá que la persona evite comer demasiado y como consecuencia no engorde”. El reforzamiento tanto positivo como negativo (que a menudo es confundido con el castigo) prueba ser más efectivo para conseguir cambios en la conducta.
La conducta la cual es el objeto de estudio de Skinner, también hace posible relacionar al hombre con una vida social y armónica que proporciona al individuo seguridad y felicidad, por lo que él considera a la Libertad, no una ventaja sino más bien una amenaza.
Introdujo el concepto condicionamiento operante; proceso mediante el cual se aumenta o disminuye la probabilidad de dar una respuesta, lo que le valió el nombre de ‘escuela’ de Conductismo Operativo. Los refuerzos, que consisten en un estimulo reforzante, que incrementa la posibilidad de un comportamiento positivo o adecuado.
7. Bibliografía
Este texto esta inspirado en dos obras cumbres en la temática, Los fundadores de la Psicología Social de James Schellenberg y La dinámica de los pequeños grupos de Didier Anzieu y Jacques Martin.
Anzieu, D., Martin J. La dinámica de los grupos pequeños – Biblioteca Nueva/Madrid 1997.
Schellnberg, James. Los fundadores de la psicología social- ed Alianza/Madrid 1999
Copleston, F. La filosofía social en Francia – tomo IX ed. Ariel – Barcelona 2004
Ferrater Mora, J. Charles Fourier – ed. Alianza - Madrid 1979
Garcia Moriyon, F. Del socialismo utópico al socialismo – ed. CINCEL – Madrid 1985
Maisonneuve, J. La dinámica de los grupos – ed. Proteo Bs. As. 1969
Le Bon, G. Psicología de las multitudes – ed. Albatros, B. As. 1958
Lewin, K. La teoría del campo en la ciencia social – ed. Paidós, Bs. As. 1978
Escritos de S. Freud: Se recomienda la lectura de los denominados escritos sociales, para ellos se dispone de una variedad de ediciones.
Freud, S. Psicología de las masas y análisis del yo
Freud, S. Totem y Tabú
Freud, S. El malestar en la cutlrura
Freud, S. El porvenir de una ilusión
Las ediciones pueden ser: 1. (barata y de difusión masiva) Hispanoamérica - Traducción: Luis López Ballestero. 2. (cara y actualizada) ed. Amorrortu – José L. Etcheverry – en colaboración con Anna Freud y James Strachey.
[1] Socialista utópico se le llamó a una filosofía social y política de unos cuantos pensadores posteriores a la Revolución francesa, los cuales llaman la atención sobre la importancia de los problemas sociales y económicos, proponen la abolición o modificación radical de la propiedad privada y trazan con detalle el cuadro de una sociedad futura a la que se podrá acceder gradualmente por medios pacíficos, especialmente a través de la educación (García Moriyon).
[2] Se llegó a considerar a si mismo el Newton del conocimiento social, descubridor de las leyes del desarrollo social. Por supuesto que su propia valoración no fue aceptada.
[3] El clima científico de la época estuvo marcado por ‘el experimento’ como criterio de verdad. Las teorías son comprobadas en el experimento, para ello se debían cumplir condiciones de objetividad que las ‘ciencias del espíritu’ (como se llamaba a las ciencias sociales) estaban lejos de cumplir.
Aunque relativamente poco antiguo el vocablo grupo se ha convertido en uno de los más corrientes del habla cotidiana. Curiosamente comenzó a usarse como término técnico en las bellas artes, y hace relación a la disposición de los elementos reunidos en un cuadro. Ya en el siglo XVIII grupo refería a “nudo” o “reunión”, según algunos lingüistas gruppa (alemán) masa redonda o circulo. Hasta el día de hoy grupo nos remite a un circulo de personas reunidas.
Otro punto en el que podemos reparar es lo que dice J. Maisonneuve: “sea como fuere, todo fenómeno de grupo aparece vinculado a un devenir que implica una especie de vida, de fuerza específica... esto es precisamente lo que quieren expresar mediante la jerga de la fisica: dinámica de grupos”. Este uso ya corresponde a un enfoque de orden científico que toma términos de otras ciencias para su uso. Precisamente en la etapa de las teorías científicas de grupos nos detendremos en este trabajo.
El interés que nos motiva es acercar una síntesis del pensamiento de obras que han sido publicadas ya hace demasiado tiempo en castellano y hoy no se disponen de ellas, a excepción de Freud. Uno de los pocos recursos con los que contamos hoy día es lo que se difunde por Internet o fotocopias de los ‘viejos’ libros.
El recorrido se inicia con un autor de la etapa pre-científica Ch. de Fourier, poco estudiado y casi no considerado como antecedente válido, sin embargo su pensamiento por primera vez trata el fenómeno de los pequeños grupos y a lo que se suma su influencia concreta en dos grandes movimientos posteriores: el cooperativismo y el falangismo español. Luego se tratarán autores de reconocida influencia en el pensamiento grupalista como son: S. Freud, K. Lewin, G. Mead y B. Skinner.
1. El antecedente histórico: Charles Fourier (1772-1837) el grupo y la comunidad
Charles Fourier pensador francés de los llamados socialistas utópicos[1], fue un crítico sincero e imparcial de la sociedad que conoció, luchó contra todo lo que consideraba fraudulento: ganancias excesivas en el comercio, tiranía eclesiástica, burocracia y los opresivos lazos familiares y matrimoniales de la época. Siguió la idea de Rousseau en cuanto a responsabilizar la civilización como responsable de los males de la humanidad. Sus ideas aportan elementos originales para un modelo de sociedad libertario, rechazó el modelo industrial de la época, confía en el gradual crecimiento del movimiento
comunal basado en principios organizativos experimentales propuestos por él, adhiere a la doctrina psicológica de la motivación, de ahí su gran interés por la educación de los niños.(F. Manuel). Su teoría de los grupos (comunidad) la desarrollo sobre la base de dicha filosofía. En Fourier encontramos por primera vez algunos principios esenciales para la ciencia de los grupos.
1.1. La armonía pasional
¿Cuál es el origen de los males de la sociedad civilizada? según Fourier, la represión de las pasiones por parte de la organización económica y social de cada tiempo (algunos, por estas ideas, lo consideran un antecedente de Freud). El hombre ha sido educado en un clima moral erróneo que ha reprimido las pasiones que lo armonizan, para su desarrollo los hombres deberán seguir libremente sus pasiones, lo que los conducirá por una parte a asociarse (participar de un grupo satisface la tendencia fundamental del ser humano) y por otra atraerse para trabajar juntos. Dice Fourier: ‘la variedad de las pasiones humanas debe permitir la realización natural de todas las tareas… el hombre es un ser grupal… las pasiones sólo nos arrastran al mal cuando uno se abandona a ellas individualmente’. La idea de armonía universal y la ley de las atracciones son influencia de la filosofía natural postulada por Newton, quién marcó decididamente el pensamiento de Fourier[2].
Como es característico de los filósofos utópicos vemos en Fourier, una reglamentación minuciosa y detallada de cómo debería ser la futura sociedad. A esta utopía la llamó falange, es la idea de una comunidad cooperativa cuyos miembros deberán repartir los beneficios en proporción al trabajo, al capital aportado y al talento de cada uno, en la que los que menos tienen sean la preocupación de todos.
Una falange es un conjunto restringido de personas (aproximadamente 1500 personas), que viven en un territorio común, generalmente agrícola, donde cada uno trabaja según sus gustos y en función de las simpatías personales afiliándose a una serie de trabajadores. ‘La naturaleza tiende a formar por atracción series de grupos que van formado una serie cada vez más compleja como en el caso de la industria. Esta psicología de la organización industrial es una experiencia que hay que realizar, se necesita poner a prueba las hipótesis sobre los mecanismos de la atracción; en este sentido Fourier es un experimentalista[3], si bien en su época no se concebía como riguroso y científico el campo de lo social (de los grupos), a pesar de ello, propone algo importante (anticipa algunas ideas fundamentales de Kurt Lewin):
(a) La creación artificial de grupos a los que se asignan tareas de grupos reales, el dispositivo funciona para pequeños grupos, para ‘comprobar hipótesis’.
(b) La imposibilidad de poner a prueba las hipótesis de la psicología grupal de otra forma que no sea en grupo, de aquí surge la imposibilidad de separar la investigación de la aplicación, lo que nos lleva a postular la investigación-acción.
Fourier es un pensador considerado un poco excéntrico y extravagante, lo que hace que se tengan visiones, incluso, contrapuesta acerca de sus ideas, así y todo es innegable la visión que tuvieron algunas de sus ideas, como la influencia en el movimiento cooperativista de nuestra época.
1.2. Las pasiones como organizadores grupales
Cada pasión busca satisfacer una tendencia, las tendencias son doce, el primer grupo lo componen los cinco sentidos, son individuales, incluso individualistas. El resto son sociales, tienden a establecer vínculos afectivos, en ellas juega la ley de la atracción, tales como el amor (o la tendencia a la pareja) y los sentimientos familiares (paternales); luego la ‘animista’ (la animación o camaradería de los grupos –en el ECRO Pichoniano lo encontramos en el vector afiliación/pertenencia/cooperación) y la ambición o las tendencias corporativas. Por último, tres tendencias –descubrimiento personal de Fourier- son las que desencadenan la búsqueda de acuerdo con los demás: la cabalista o espíritu de partido (grupo), el mariposeo o necesidad de cambio de compañero o de tarea y la compuesta o entusiasmo irracional. Esas pasiones se combinan de forma diferente en cada hombre según sus intensidades. Sobre la base de la armonía de estas tendencias surge la organización social y del trabajo, la sociedad industrial –que reprime dichas pasiones- torna insoportable los procesos de producción y relaciones sociales.
1.3. Cuadro de las tendencias
(a) Los placeres de los sentidos: gusto, oído, tacto, vista, olfato
(b) Deseo de establecer vínculos afectivos: el amor, paternidad, animación y ambición.
(c) Búsqueda de acuerdo: cabalista, mariposeo y entusiasmo.
2. Fundamentos históricos y sociales de la Teoría de Grupos
Es importante reparar en los componentes del contexto social del período de entre guerras mundiales especialmente en Europa y EEUU, en donde surgen los primeros aportes a la teoría de los pequeños grupos. De este contexto se puede destacar el clima de depresión social y también de desencanto con las ciencias sociales, hereditarias de la racionalidad moderna. La razón humana que se postulaba como fundamento del conocimiento científico, también era capaz de exterminar la especie con su tecnología de guerra.
La razón científica, dará lugar a otros fundamentos más humanistas en las ciencias sociales, la razón histórica: El hombre es su circunstancia, en una relación indivisible con el Otro y el mundo, es el producto de una construcción social histórica en todas sus dimensiones, tales como: (a) los modelos de crianza, (b) las creencias fundamentales y (c) las estructuras sociales. El condicionante histórico y el diálogo con el mundo y con los otros será el rasgo característico de las nuevas teoría acerca de los grupos. El conocimiento -incluso científico- es parte del principio natural de desarrollo y cambio, cada persona, los grupos y la sociedad se hallan en estado de desarrollo y cambio constantes, todo hecho, cualquiera que sea puede ser comprendido sólo como historia –dice Rosental- como algo que sufre complejos procesos de cambio y transformación, evolucionando de unas formas en otras. Ya Gustave Le Bon había sostenido que: “el estudio de los fenómenos sociales no puede ser separado de los pueblos en que se producen”.
La historia y la situación se convertirán en criterio para el conocimiento en las ciencias sociales, de allí que la dialéctica cobra un importante valor como método de pensar la realidad, un pensar que es transformación de la vida a partir de las tensiones. En cierta medida volver a pensar la condición humana en sus condiciones concretas de existencia instaló un nuevo ideario en las ciencias sociales de principios del siglo XX, que desembocaría en la declaración universal de los derechos del hombre.
Los fundadores de la teoría de los pequeños grupos son autores de principio del siglo XX, que se ocuparon de un fenómeno hasta ese momento no estudiado lo suficiente que era lo que hoy denominamos: los vínculos o interacciones entre individuos. La propuesta, por entonces canalizó su atención en un nuevo objeto de estudio compuesto por: el grupo social, los vínculos y la vida intrapsiquica, los tres ámbitos serán pensados como un todo integrado e interdependiente. Nace así la disciplina que se denominará Psicología Social.
La psicología social se fundará principalmente con los aportes de dos ciencias, también incipientes por esa época, que son: la Psicología y la Sociología. Cada una de estas ciencias, están y lo estaban entonces, compuesta por un gran número de teorías divergentes entre sí. Situación que hereda la joven psicología social.
A pesar, de esta diversidad de teorías se puede coincidir que algunos autores en especial, sea, por su capacidad de innovación, profundidad, predicción o poder de síntesis se destacan como “padres” de esta ciencia, para nosotros son: S. Freud, G. Mead, K. Lewin, B. Skinner.
Cabe aclarar, que previo a la obra de estos pensadores existían estudios 'sueltos' sobre la temática, pero no alcanzaban la sistematicidad requerida como para considerarlo propios de la psicología social. Por otro lado, los desarrollos posteriores y los actuales se 'fundan' sobre una base epistemológica más basta, incorporando los desarrollos de la filosofía de la época, el arte, la epistemología convergente, el saber popular, entre otros, es el caso particular de E. Pichón Rivière.
Cada autor aquí presentado es representante de una escuela en el sentido de lo que los historiadores del pensamiento hablan de “Chapelle” (capilla), en tal escuela el pensamiento de una persona es generalmente visto como central. Cuando los sociólogos hablan de una escuela, indican, y con buena razón, que todo lo conectado con esa escuela de pensamiento era de una pieza. La teoría fue y es consistente y coherente. La teoría informa sobre la investigación hecha en su nombre. Los seguidores o acólitos preservan la memoria del fundador, embellecen la teoría y su cuerpo de pensamiento asociado, y fortalecen su trayectoria, corrigiendo errores e inconsistencias en la teoría maestra y haciendo trabajo que ejemplifique su visión. Así cada uno de los autores estudiados fundó:
· Sigmund Freud: El psicoanálisis.
· George Mead: El interaccionismo simbólico.
· Kurt Lewin: La Teoría de los campos.
· Burrhus Skinner: El Conductismo Operativo.
3. Sigmund Freud: La psicología colectiva
Autor: Sigmund Freud, pareciera que nunca pensó ser un psicólogo. Mucho menos verse, hasta avanzada su carrera, haciendo contribuciones al campo de la psicología social. Era simplemente un médico vienés especializado en el tratamiento de las enfermedades nerviosas. En 1913 y 1914, Freud desbrozó nuevos terrenos, introduciendo el psicoanálisis en el camino de la ciencia social. Por esta época elabora su teoría sobre la Psicología de las masas. En su análisis de la psicología del grupo, tomó como punto de partida el estudio de G. Le Bon sobre la conducta de las multitudes.
Nota característica: El enfoque psicoanalítico, busca las causas del comportamiento social en las fuerzas emocionales profundas del individuo.
3.1. Aportes a la Psicología Social
Del análisis de Le Bon, tomó aquellos elementos que le permitieron considerar a los grupos en su etapa de formación, ligados primariamente por lazos emocionales. Por ejemplo: "en un grupo típico, con un líder definido y sin una organización formal en particular, sucede que el líder se constituye temporalmente en objeto común de orientaciones emocionales, sustituyendo a los vínculos parentales..."
Su intento se ha caracterizado por extender a la organización social su esquema del psiquismo. El mito de Edipo ya no solo tendrá un uso en los conflictos neuróticos del individuo, sino que constituye también el núcleo de la educación y la cultura (Anzieu). En la misma tónica de usar mitos para ofrecer un marco explicativo a la psicología profunda, inventará en su obra Totem y Tabú (1912), el mito del “padre de la horda”, allí se postula que en el principio habría existido la horda primitiva, dirigida por un viejo, tirano brutal que se reservaba para él el uso de las hembras y expulsaba a sus hijos hasta la edad que se convirtieran en sus rivales. Los hermanos se unieron un día para proceder juntos a la ‘muerte del padre’, que festejaron en un festín del que nadie pudo ser exceptuado, esta comunión totémica se convertirá (por horror al crimen cometido) en ley simbólica, y será el acceso a la ley que funda la sociedad como tal, con su moral, sus instituciones, su cultura. Entonces míticamente la sociedad se organiza bajo dos leyes: no matar al totem (sustituto del padre) y no casarse con los padres (tabú), según Anzieu, esto constituye la transposición a lo social del complejo de Edipo. La muerte colectiva del padre, supuestamente real al principio y simbólica después, hace posible la idealización del padre muerto y su incorporación en la cultura como imagen (imago) y fundamento de la ley común. Comenzando por la prohibición de matar a los semejantes para preservar así la cohesión social y evitar la lucha de todos contra todos,
En otro texto Psicología de las masas y análisis del yo (1921), Freud pretende responder a una pregunta que queda pendiente ¿Se puede forjar una organización social que respete la justicia sin que esta sea inducida por la imagen paterna?. Este tipo de organización se encuentra por todas partes en donde los individuos, que se encuentran en situación de rivalidad, transforman sus celos en solidaridad, renunciando cada uno al dominio sobre los demás y por ello haciendo imposible a los demás aspirar a este dominio (Anzieu). El espíritu de cuerpo se desprende de la conversión de los celos en solidaridad. El resorte de la psicología grupal es la identificación.
La rivalidad común entre los niños y los celos que sienten por los mayores, se transforman en un sentimiento de grupo común, éste sentimiento infantil es la base del espíritu de cuerpo de posteriores grupos y de las normas de igualdad y juego limpio que se desarrollan en la vida de grupo.
El aparato psiquico será definido desde este modelo de la vida de grupo, con subgrupos, líderes, alianzas, afinidades, sus conflictos internos, sus tensiones entre miembros. El funcionamiento mental es individual en su primera apariencia, es primero en tanto teatro interior dónde se enfrentan los personajes que son a la vez las imágenes interiorizadas de los padres, educadores,etc.
Para explicar otros rasgos que juzgó característicos de los grupos. La disminución de la actividad (o pereza en el trabajo), la carencia de restricciones emocionales (descontrol), la incapacidad para moverse y contenerse (depresión), la inclinación a rebasar todos los límites en la manifestación de los afectos y a la completa desviación de éstos en actos(acting), Freud se verá llevado a subrayar el factor de represión ejercido por la cultura en la consciencia de cada individuo.
En este sentido otra contribución notable es la que encontramos en su libro El malestar en la cultura (1930), el tema principal de esta obra es el conflicto inevitable entre la demanda de los instintos y las exigencias de la civilización:
Freud haciendo mención a las diferencias con Le Bon dice: “lo inconsciente contiene caracteres del alma de la raza, “herencia arcaica” del alma humana, pero además existe lo reprimido inconsciente, esto último falta en Le Bon. 'Es imposible ignorar en qué medida la civilización
se construye sobre la renuncia a los instintos, cuánto presupone de insatisfacción -ya sea por supresión, represión o por otros medios- de los poderosos instintos'...
4. Kurt Lewin: La teoría de los campos
Autor: K. Lewin se hizo gestáltico (escuela psicológica que sostuvo que la experiencia se organiza por esquemas 'mentales' que anteceden a los elementos individuales que percibimos). Lewin, en sus investigaciones puso el acento más en la motivación que en la percepción, esto hizo que poco a poco se diferenciara de las ideas centrales de la Gestalt. Sostenía que la psicología de su época, daba excesiva importancia a la conducta como causada por las características del individuo, decía: hay que ir más allá de las apariencias de la conducta de los individuos, hay que llegar hasta las fuerzas que determinan verdaderamente su comportamiento. Y estas fuerzas se podían encontrar en la representación del campo psicológico total del individuo, de ahí la denominada teoría de los campos.
Nota característica: el enfoque de la teoría de los campos hace hincapié en la organización cognitiva actual como base del comportamiento.
4.1. La Teoría del Campo: definición de 'campo de fuerza'.
La noción de campo lo toma de la Física, el campo es la totalidad de hechos que coexisten y que se conciben como mutuamente dependientes, espacio en que se manifiesta cualquier acción. El campo de fuerza será: la influencia de los grupos en la conducta. Visto de este modo la conducta es un campo de fuerza producto de la interacción de la persona y su ambiente.
Para estudiar la conducta se debe estudiar el espacio vital (o vida cotidiana), que es el campo del individuo, este estudio deberá encararse desde el método experimental, de donde surgira el método de investigación acción. El espacio vital es la unidad de la persona y el ambiente psicológico tal como existe para ella. También se puede extender la idea a un grupo o una institución, estas se encuentran en un espacio vital tal y cual existe para ellos. Es tarea de un psicólogo social desarrollar teorías y técnicas de observación e intervención adecuadas que permitan caracterizar el espacio vital dado en un determinado tiempo y espacio. El espacio vital que existe para la persona o el grupo estudiado, se define pragmáticamente, es decir, todo aquellos que tenga efectos demostrables, pero también se consideran aspectos inconscientes, en la medida que se infiera que producen efectos.
4.2. El experimento de los ‘climas’
En el marco de la investigación acción, Lewin junto a otros psicólogos (Lippitt y White) llevaron a cabo una experiencia de dinámicas de grupo en dónde se investigó lo que llamaron los climas sociales, la experiencia consistió en:
· Con niños voluntarios se organizaron grupos de acuerdo tres climas sociales: autoritario, democrático y laisser-faire (o abandónico). Cada grupo tenía un monitor y se reunían una vez por semana. La tarea era fabricar maquetas de decorado de teatro. Además asisten dos observadores para dar su opinión global del clima.
· La hipótesis a investigar era si la frustración lleva consigo la agresión.
· En el clima autoritario, altamente frustrante produjo una tasa fuerte fe agresividad expreseda de dos maneras, sesiones de total apatía y sesiones de rabia colectiva donde se terminaba rompiendo el material.
· En el clima democrático, la agresividad en más débil, pero se descarga poco a poco, lo que le permite al grupo ser más productivo en su tarea.
· En el clima laisser-faire, el abandono de la tarea por parte del monitor producía en los niños tasas elevadas de frustración, traducidas como fracaso y muy fuerte agresividad entre ellos y contra el monitor.
· Conclusión: La frustración lleva consigo reacciones agresivas, pero sus matices son de acuerdo a los climas grupales.
Esta experiencia ilustra las hipótesis de Lewin: el grupo es un todo en que las propiedades son diferentes de la suma de las partes; el grupo y su entorno constituyen un campo social dinámico, en el que los elementos principales son los subgrupos, los miembros, los canales de comunicación, las barreras (Anzieu). Modificando un elemento privilegiado se puede modificar la estructura de conjunto.
Estas experiencias de laboratorios con pequeños grupos se pueden extender luego a la escuela, la fabrica, los servicios públicos y hasta a la opinión pública. Por último, el grupo es un sistema de interdependencia entre los miembros del grupo y los elementos del campo (fines, normas, percepción del medio, status, etc.). Esta interdependencia en la que explica el funcionamiento del grupo, tanto en su conducta interna como con el medio, ahí reside la fuerza del grupo o sistema de fuerzas que le hacen o impiden actuar. De aquí la expresión dinámica de grupos, por ej.: “el éxito en un deporte depende de una combinación de fuerza muscular, velocidad de movimiento, capacidad de tomar decisiones rápidas, percepción precisa, un cambio en cualquiera de estas variables alterará el resultado”.
4.3. Definición de “el campo en un momento dado”
1. Kurt Lewin afirma que: “Cualquier conducta o cualquier cambio en el campo psicológico depende del campo psicológico en ese momento. El campo es una unidad situacional presente en el coexisten en cada individuo o grupo un concepto acerca del futuro y del pasado, esto hace referencia a las expectativas y temores actuantes en cada situación.
2. Para determinar el campo en un momento dado, se utiliza: (a) la indagación del pasado (historias de vida) y (b) test del presente (observaciones). Lewin critica que el psicoanálisis ha utilizado en exceso el diagnóstico por indagación del pasado, y la psicología experimental (conductismo) la prueba de situación actual.
3. Cuando se determina un campo es conveniente tener en cuenta una zona limítrofe del espacio vital, es decir que ciertas partes del mundo real no afectan el estado del campo en ese momento. La producción u operatividad del grupo, así como la pertinencia estarán atadas a este criterio de acción.
5. George Mead: El interaccionismo simbólico
Autor: El interaccionismo simbólico ha aportado una teoría del significado de la acción que se ubica entre las posiciones subjetivistas (sentido como representación interna), intersubjetivista (sentido como representación culturalmente pautada e internalizada) y objetivista (sentido como reflejo del objeto). Mead va a centrar la cuestión del sentido en el comportamiento, en los modos en que las personas actúan entre sí y en relación con las cosas, esto quiere decir que será la acción la que define lo que serán las cosas para la persona. Las acciones son pautadas socialmente por regularidades aprendidas y constantemente reforzadas, hasta constituir un símbolo. De esta manera se construye una teoría social ligada a la vida cotidiana.
La acción de uno se limita a ser una reacción ante el gesto del otro, de tal modo que el significado es algo objetivo que está ahí en la relación y al margen de la consciencia.
5.1. El Gesto en la fase inicial de la acción social
G. Mead decía, la psicología social es conductista en el sentido de que parte de una actividad observable -el proceso social dinámico en devenir y los actos sociales que son sus elementos integrantes- que ha de ser estudiada y analizada científicamente. Pero no es conductista en el sentido de pasar por alto la experiencia interna del individuo, la fase interior de ese proceso o actividad. Mead rechazó del conductismo la característica particular de éste que es reducir el análisis de la conducta a la unidad E -> R (estímulo-respuesta). Por el contrario sostuvo que, "la conducta de un individuo solo puede entenderse en la base a la conducta de todo el grupo social del que él es miembro".
La psicología social de Mead se caracteriza por el siguiente concepto: la perspectiva del interaccionismo simbólico considera la conducta subjetivamente determinada en un contexto social específico. El grupo aporta el contexto de la conducta, parte de estudios realizados por Darwin, de los gestos animales como origen del lenguaje. Para dar una idea más acabada, podemos citar a Wund que decía al respecto: los gestos, expresan sentimientos individuales y una realidad externa. Esta realidad externa es la que aporta el grupo social, por lo tanto el interés de Mead en el tema radica, en demostrar que el gesto: es parte de la interacción social ya que permite el ajuste de la respuesta del otro.
5.2. Mead y el pragmatismo norteamericano
La intención política del pragmatismo es la de fundamentar la armonía del individuo con la sociedad, en el sentido de (a) individualismo, ya que libertad es libertad individual y (b) antideterminismo, necesario para que esta libertad tenga sentido y posiblidad. Los pñuntos en común serán:
· El individuo es considerado activo frente al ambiente. La relación entre ambos es de interacción y mutuo influjo.
· La mediación entre individuo y medio es la acción.
· El significado de una idea, una creencia, es la conducta que provoca, el espíritu se relaciona en términos de acción con el mundo.
· Hombre y mundo son considerados ‘procesos’ no como entidades substanciales. El mundo es constituido por la percepción y acción del individuo
Los gestos son el vehículo de una gran cantidad de significados compartidos y cada vez más condensados. El 'yo' de la persona se constituye solo mediante una organización de actitudes particulares de otros individuos hacia el mismo o entre sí. A los significados compartidos, los llamará símbolos significantes que hace posible la autoconsciencia y la acción reflexiva. De esta explicación es que surge el nombre de la teoría: interaccionismo simbólico
Ej: si observamos una pelea de perros, la respuesta de uno esta condicionada al movimiento del otro. Igual sucede en el ajuste vincular de las personas en un grupo social, o con otro. El gesto es un acto social en el que los otros están presentes en nosotros mediante la representación simbólica. El contenido de la conducta (o acto) humana es típicamente social en el sentido más profundo: "No es solo que otra gente esté presente a nuestro alrededor lo que hace que nuestro actos sean sociales; es mucho más importante todavía que la gente está presente dentro de nosotros".
Por último, psicología social se define como “el estudio de la experiencia y conducta del individuo como dependiente del grupo social al que pertenece”. Se trata de explicar la interacción de la persona y el grupo social: (a) explicando la génesis de la persona en la interacción; y (b) explicando la acción de la persona sobre el grupo.
6. Barrhus Skinner: El Conductismo Operativo
Autor: Bajo la perspectiva de Skinner y de sus seguidores, no hay diferencia entre la psicología social y los otros campos de la psicología. "Toda psicología tiene que ver con la conducta, y toda conducta es un producto del ambiente en el que acontece". Estableció inicialmente una distinción entre dos formas de conductas: respuestas y operativas. Las respuestas son en función de los estímulos antecedentes y las operativas son en función de los acontecimientos que siguen.
Nota característica: la perspectiva conductista considera la conducta como producto de rasgos particulares de la conducta anterior. La base de este análisis es la unidad de mínima del conductismo que consideraba que la conducta era producto de la relación entre: estímulos y respuestas.
Skinner fue propulsor del desarrollo del conductismo radical y por el desarrollo del análisis del comportamiento aplicado, una rama de la psicología la cual tiene como objetivo un trabajo unitario para animales y humanos basado en principios de aprendizaje.
Los experimentos se llevaron a cabo bajo conceptos tales como: reforzamiento negativo y positivo, esto lo llevó a postular la idea del condicionamiento operante: una técnica de modificación de conducta que desarrolló en contraste con el condicionamiento clásico de los anteriores conductistas.
En la cadena de E => R se va dando un proceso de 'internalización' o 'aprendizaje' ya sea ante respuestas fallidas, estímulos positivos, estímulos negativos, etc. en los primeros desarrollos del conductismo, la respuesta estaba condicionada por el estímulo, Skinner plantea una diferencia diciendo: Cuando los estímulos tienen la probabilidad de que una conducta ocurra de nuevo, se le llama 'Refuerzo'. Este refuerzo se utiliza hasta tanto se logra la respuesta requerida. Por ejemplo: se pretende aprobar un examen (respuesta) pero no logramos encontrar un momento para concentrarnos y estudiar tranquilos (estímulo), entonces podemos probar estudiar de noche cuando todos duermen, ir a la plaza o al parque, hacer una rica torta para tomar con mate a la hora de estudiar, juntarme con un compañero, esto actuará como refuerzo, en tanto sostengamos estos refuerzos lograremos modificar la conducta y la respuesta requerida: aprobar el examen.
El otro polo de estos experimentos lo encontramos en el rol de los refuerzos negativos: Skinner en su investigación sugirió que el castigo era una técnica muy ineficaz de controlar la conducta, usado en general para cambios en el comportamiento, ya que la mayoría de las veces la persona evitará el estímulo antes que el comportamiento seguido del castigo. Un ejemplo: “si lo que queremos corregir es que una persona no coma demasiado porque engorda, no se trata de castigarla cuando coma en exceso, sino de premiar cuando se controla, este camino, a la larga producirá que la persona evite comer demasiado y como consecuencia no engorde”. El reforzamiento tanto positivo como negativo (que a menudo es confundido con el castigo) prueba ser más efectivo para conseguir cambios en la conducta.
La conducta la cual es el objeto de estudio de Skinner, también hace posible relacionar al hombre con una vida social y armónica que proporciona al individuo seguridad y felicidad, por lo que él considera a la Libertad, no una ventaja sino más bien una amenaza.
Introdujo el concepto condicionamiento operante; proceso mediante el cual se aumenta o disminuye la probabilidad de dar una respuesta, lo que le valió el nombre de ‘escuela’ de Conductismo Operativo. Los refuerzos, que consisten en un estimulo reforzante, que incrementa la posibilidad de un comportamiento positivo o adecuado.
7. Bibliografía
Este texto esta inspirado en dos obras cumbres en la temática, Los fundadores de la Psicología Social de James Schellenberg y La dinámica de los pequeños grupos de Didier Anzieu y Jacques Martin.
Anzieu, D., Martin J. La dinámica de los grupos pequeños – Biblioteca Nueva/Madrid 1997.
Schellnberg, James. Los fundadores de la psicología social- ed Alianza/Madrid 1999
Copleston, F. La filosofía social en Francia – tomo IX ed. Ariel – Barcelona 2004
Ferrater Mora, J. Charles Fourier – ed. Alianza - Madrid 1979
Garcia Moriyon, F. Del socialismo utópico al socialismo – ed. CINCEL – Madrid 1985
Maisonneuve, J. La dinámica de los grupos – ed. Proteo Bs. As. 1969
Le Bon, G. Psicología de las multitudes – ed. Albatros, B. As. 1958
Lewin, K. La teoría del campo en la ciencia social – ed. Paidós, Bs. As. 1978
Escritos de S. Freud: Se recomienda la lectura de los denominados escritos sociales, para ellos se dispone de una variedad de ediciones.
Freud, S. Psicología de las masas y análisis del yo
Freud, S. Totem y Tabú
Freud, S. El malestar en la cutlrura
Freud, S. El porvenir de una ilusión
Las ediciones pueden ser: 1. (barata y de difusión masiva) Hispanoamérica - Traducción: Luis López Ballestero. 2. (cara y actualizada) ed. Amorrortu – José L. Etcheverry – en colaboración con Anna Freud y James Strachey.
[1] Socialista utópico se le llamó a una filosofía social y política de unos cuantos pensadores posteriores a la Revolución francesa, los cuales llaman la atención sobre la importancia de los problemas sociales y económicos, proponen la abolición o modificación radical de la propiedad privada y trazan con detalle el cuadro de una sociedad futura a la que se podrá acceder gradualmente por medios pacíficos, especialmente a través de la educación (García Moriyon).
[2] Se llegó a considerar a si mismo el Newton del conocimiento social, descubridor de las leyes del desarrollo social. Por supuesto que su propia valoración no fue aceptada.
[3] El clima científico de la época estuvo marcado por ‘el experimento’ como criterio de verdad. Las teorías son comprobadas en el experimento, para ello se debían cumplir condiciones de objetividad que las ‘ciencias del espíritu’ (como se llamaba a las ciencias sociales) estaban lejos de cumplir.
Bibliografía: Participación y Acción Colectiva
La construcción de ámbitos ciudadanos
Este material presenta muy brevemente algunas ideas entorno al tema de participación o acción colectiva. Actualmente las cuestiones de participación revisten vital importancia en nuestras sociedades, ya que:
<1> Por un lado, se ha llegado a hablar de democracias participativas, buscando ampliar prácticas ciudadanas en la democracia representativa, cuestionada en su institucionalidad básicamente por la desbocada corrupción de algunos ‘representantes del pueblo’.
<2> También ha crecido la idea, hoy bastante aceptada, de que participar significa también comprometerse, en el sentido de tomar conciencia de la pertenencia a la sociedad y su época y renunciar a ser un simple espectador.
<3> Otro interés lo ha despertado la idea de que la participación como organización popular puede canalizar la acción política alternativa.
<4> Por último, participación supone esfuerzo y acción, la búsqueda y la aceptación de nuevas tareas y la responsabilidad por una serie de actividades, que tradicionalmente fueron delegas a los funcionarios gubernamentales.
En un trabajo Fernando Calderón y Mario Dos Santos[1] estudiaron una serie de tensiones que se daban en la participación social en 10 países latinoamericanos, básicamente se decía lo siguiente:
1. Tensión entre: organizaciones que proponen nuevos modelos de ciudadanía, revalorización de los derechos humanos y civiles, y por otra parte, hacia el interior de la organización aparecen conductas verticalistas, autoritarias y hasta violentas.
2. Tensión entre: una valorización de la diversidad y el pluralismo, el reconocimiento y la aceptación del otro, y una tendencia a encerrarse en pequeños grupitos que toman las decisiones de manera simplista.
3. Tensión entre la tendencia hacia la autonomía del Estado y la Política versus la búsqueda de financiamiento de sus actividades y reconocimiento público desde estas mismas organizaciones.
4. Tensión entre una tendencia a la autogestión y acciones proclives a la dependencia subsidiada.
5. Tensión entre la valorización de una cultura colectiva y solidaria versus una tendencia al individualismo (ej. ‘mi proyecto’, ‘mi barrio’, ‘mi organización’.)
El carácter político de la Animación Comunitaria
Siguiendo las reflexiones de Maritza Montero[2], en lo que hace a la intervención de la psicología comunitaria, pensemos el carácter político de la Animación Comunitaria:
a El trabajo en comunidad, en grupos organizados o con líderes comunitarios exige una perspectiva integral de la situación, donde los factores culturales, sociales, políticos, económicos, afectivos, cognitivos y motivacionales sean considerados.
a La perspectiva de la animación comunitaria incluye aspectos ligados a la salud mental y a la salud comunitaria en general, para ello, se parte de la perspectiva que los problemas no son de índole individual, sino que residen en relaciones vinculares, contextuales y sociales.
a El énfasis de la praxis comunitaria esta puesta en el cambio social, dentro del cual se incluyen la promoción de la salud, y la prevención de problemas sociales y sanitarios.
a Este objetivo de cambio incluye transformaciones tanto de los miembros de la comunidad como de los propios animadores.
a Toda transformación comunitaria debe estar acompañada por la producción de conocimientos acerca de las circunstancias concretas, la identidad y las acciones, de tal manera de unir el saber del sentido común al saber científico o profesional.
a Los cambios son producidos por la acción de los miembros de la comunidad (agentes de cambio), potenciando los recursos y las capacidades existentes, a partir del mantenimiento de las redes de apoyo mutuo.
a El carácter político de este proceso reside en que las relaciones de poder producidas por formas participativas democráticas abarcan la organización social, la generación de normas, la distribución de beneficios, desarrollo y administración de recursos, aplicación de programas públicos de alcance colectivo y toma de decisiones. Estas manifestaciones residen en la comunidad, que ocupa así un espacio público y fortalece la sociedad civil.
Modos de participación
La gran tensión de fin de siglo, en temas de participación, se da entre devolver la iniciativa a la sociedad y la autogestión de los pobres[3]. Como hemos visto la construcción de ámbitos ciudadanos alberga una complejidad que excede las pretensiones de este análisis. Por ello, nos limitamos a hacer referencia a modos ‘arquetipos’ que operan en las políticas y programas de participación actuales:
(a) La participación para la sobrevivencia
Bajo las ideas casi incuestionadas de la autogestión, se privilegia el pensamiento de que los grupos en desventaja, solos o con el apoyo de organizaciones privadas o públicas, son capaces de generar recursos físicos, económicos y organizacionales. Subyace la idea de vuelta al Estado de Bienestar, pero en su mínima expresión.
(b) La participación localista
En los últimos años y desde vertientes diferentes, la dimensión de ‘lo local’ enfrentada a ‘lo global’ es objeto de numerosos debates que generan propuestas estrategias y políticas vinculadas al desarrollo y a la acción social territorial. Proponen al espacio local como ámbito de realización de la democracia, como viabilizador de la concertación social. Se rescatan las potencialidades de las comunidades para ejercer formas de institucionales de democracia participativa. Se supone que la integración de diversos actores locales dinamiza los mecanismos de inclusión social y apropiación más justa de lo que se produce en el territorio (y no que se lleven las ‘ganancias’ a otra parte).
(c) La neobeneficencia
Con los argumentos de reducir el gasto fiscal ha surgido un pensamiento que insiste en que debemos focalizar las políticas en los sectores de mayor vulnerabilidad, por ej. En algunos países centroamericanos se subsidiaba desde el Estado los productos de consumo masivo, como las harinas, la leche, el aceite, el pan, etc. Para que de esta manera fueran más accesibles a los sectores pobres, pero desde el enfoque de la focalización se decía que esto era derrochar recursos, ya que otros sectores sociales, que podían comprarlo, se veían beneficiados, entonces era mejor entregar un bolsón de alimentos por familia carenciada, así nacieron los famosos planes alimentarios focalizados. La neobeneficencia se caracteriza por la creación de fondos de financiamiento que suelen funcionar por fuera de la estructura clásica de un país. Fondos que proceden de organismos multilaterales o fundaciones del primer mundo.
(d) La red
El enfoque comunitarista aún ilumina algunas metodologías participativas, proponiendo modelos que valorizan las relaciones primarias, el barrio, los lazos afectivos, la revalorización del apoyo mutuo. La red intenta preservar un ideal participativo que fortalezca a la persona ante la influencia devastadora del individualismo y los efectos nocivos del aislamiento. La red tiene una ‘fe ciega’ en las virtudes de la participación en los pequeños grupos. En alguna medida la red intenta ser una metodología propia de los nuevos movimientos sociales, agrupados tras la identidad o necesidad social, ya no como los tradicionales movimientos de masa que lo hacían desde la confesión ideológica (política, etnica o religiosa).
[1] Calderón, F. y Dos Santos M. Lo político y lo social: bifurcación o síntesis en la crisis / CLACSO ‘88
[2] Montero, M. Introducción a la psicología comunitaria – ed. Paidós/Tramas, Bs. As. 2004
[3] Cardarelli, G., Rosenfeld, M. Las participaciones de la pobreza – ed. Paidós/Tramas, Bs. As. 1998
Este material presenta muy brevemente algunas ideas entorno al tema de participación o acción colectiva. Actualmente las cuestiones de participación revisten vital importancia en nuestras sociedades, ya que:
<1> Por un lado, se ha llegado a hablar de democracias participativas, buscando ampliar prácticas ciudadanas en la democracia representativa, cuestionada en su institucionalidad básicamente por la desbocada corrupción de algunos ‘representantes del pueblo’.
<2> También ha crecido la idea, hoy bastante aceptada, de que participar significa también comprometerse, en el sentido de tomar conciencia de la pertenencia a la sociedad y su época y renunciar a ser un simple espectador.
<3> Otro interés lo ha despertado la idea de que la participación como organización popular puede canalizar la acción política alternativa.
<4> Por último, participación supone esfuerzo y acción, la búsqueda y la aceptación de nuevas tareas y la responsabilidad por una serie de actividades, que tradicionalmente fueron delegas a los funcionarios gubernamentales.
En un trabajo Fernando Calderón y Mario Dos Santos[1] estudiaron una serie de tensiones que se daban en la participación social en 10 países latinoamericanos, básicamente se decía lo siguiente:
1. Tensión entre: organizaciones que proponen nuevos modelos de ciudadanía, revalorización de los derechos humanos y civiles, y por otra parte, hacia el interior de la organización aparecen conductas verticalistas, autoritarias y hasta violentas.
2. Tensión entre: una valorización de la diversidad y el pluralismo, el reconocimiento y la aceptación del otro, y una tendencia a encerrarse en pequeños grupitos que toman las decisiones de manera simplista.
3. Tensión entre la tendencia hacia la autonomía del Estado y la Política versus la búsqueda de financiamiento de sus actividades y reconocimiento público desde estas mismas organizaciones.
4. Tensión entre una tendencia a la autogestión y acciones proclives a la dependencia subsidiada.
5. Tensión entre la valorización de una cultura colectiva y solidaria versus una tendencia al individualismo (ej. ‘mi proyecto’, ‘mi barrio’, ‘mi organización’.)
El carácter político de la Animación Comunitaria
Siguiendo las reflexiones de Maritza Montero[2], en lo que hace a la intervención de la psicología comunitaria, pensemos el carácter político de la Animación Comunitaria:
a El trabajo en comunidad, en grupos organizados o con líderes comunitarios exige una perspectiva integral de la situación, donde los factores culturales, sociales, políticos, económicos, afectivos, cognitivos y motivacionales sean considerados.
a La perspectiva de la animación comunitaria incluye aspectos ligados a la salud mental y a la salud comunitaria en general, para ello, se parte de la perspectiva que los problemas no son de índole individual, sino que residen en relaciones vinculares, contextuales y sociales.
a El énfasis de la praxis comunitaria esta puesta en el cambio social, dentro del cual se incluyen la promoción de la salud, y la prevención de problemas sociales y sanitarios.
a Este objetivo de cambio incluye transformaciones tanto de los miembros de la comunidad como de los propios animadores.
a Toda transformación comunitaria debe estar acompañada por la producción de conocimientos acerca de las circunstancias concretas, la identidad y las acciones, de tal manera de unir el saber del sentido común al saber científico o profesional.
a Los cambios son producidos por la acción de los miembros de la comunidad (agentes de cambio), potenciando los recursos y las capacidades existentes, a partir del mantenimiento de las redes de apoyo mutuo.
a El carácter político de este proceso reside en que las relaciones de poder producidas por formas participativas democráticas abarcan la organización social, la generación de normas, la distribución de beneficios, desarrollo y administración de recursos, aplicación de programas públicos de alcance colectivo y toma de decisiones. Estas manifestaciones residen en la comunidad, que ocupa así un espacio público y fortalece la sociedad civil.
Modos de participación
La gran tensión de fin de siglo, en temas de participación, se da entre devolver la iniciativa a la sociedad y la autogestión de los pobres[3]. Como hemos visto la construcción de ámbitos ciudadanos alberga una complejidad que excede las pretensiones de este análisis. Por ello, nos limitamos a hacer referencia a modos ‘arquetipos’ que operan en las políticas y programas de participación actuales:
(a) La participación para la sobrevivencia
Bajo las ideas casi incuestionadas de la autogestión, se privilegia el pensamiento de que los grupos en desventaja, solos o con el apoyo de organizaciones privadas o públicas, son capaces de generar recursos físicos, económicos y organizacionales. Subyace la idea de vuelta al Estado de Bienestar, pero en su mínima expresión.
(b) La participación localista
En los últimos años y desde vertientes diferentes, la dimensión de ‘lo local’ enfrentada a ‘lo global’ es objeto de numerosos debates que generan propuestas estrategias y políticas vinculadas al desarrollo y a la acción social territorial. Proponen al espacio local como ámbito de realización de la democracia, como viabilizador de la concertación social. Se rescatan las potencialidades de las comunidades para ejercer formas de institucionales de democracia participativa. Se supone que la integración de diversos actores locales dinamiza los mecanismos de inclusión social y apropiación más justa de lo que se produce en el territorio (y no que se lleven las ‘ganancias’ a otra parte).
(c) La neobeneficencia
Con los argumentos de reducir el gasto fiscal ha surgido un pensamiento que insiste en que debemos focalizar las políticas en los sectores de mayor vulnerabilidad, por ej. En algunos países centroamericanos se subsidiaba desde el Estado los productos de consumo masivo, como las harinas, la leche, el aceite, el pan, etc. Para que de esta manera fueran más accesibles a los sectores pobres, pero desde el enfoque de la focalización se decía que esto era derrochar recursos, ya que otros sectores sociales, que podían comprarlo, se veían beneficiados, entonces era mejor entregar un bolsón de alimentos por familia carenciada, así nacieron los famosos planes alimentarios focalizados. La neobeneficencia se caracteriza por la creación de fondos de financiamiento que suelen funcionar por fuera de la estructura clásica de un país. Fondos que proceden de organismos multilaterales o fundaciones del primer mundo.
(d) La red
El enfoque comunitarista aún ilumina algunas metodologías participativas, proponiendo modelos que valorizan las relaciones primarias, el barrio, los lazos afectivos, la revalorización del apoyo mutuo. La red intenta preservar un ideal participativo que fortalezca a la persona ante la influencia devastadora del individualismo y los efectos nocivos del aislamiento. La red tiene una ‘fe ciega’ en las virtudes de la participación en los pequeños grupos. En alguna medida la red intenta ser una metodología propia de los nuevos movimientos sociales, agrupados tras la identidad o necesidad social, ya no como los tradicionales movimientos de masa que lo hacían desde la confesión ideológica (política, etnica o religiosa).
[1] Calderón, F. y Dos Santos M. Lo político y lo social: bifurcación o síntesis en la crisis / CLACSO ‘88
[2] Montero, M. Introducción a la psicología comunitaria – ed. Paidós/Tramas, Bs. As. 2004
[3] Cardarelli, G., Rosenfeld, M. Las participaciones de la pobreza – ed. Paidós/Tramas, Bs. As. 1998
lunes, 25 de mayo de 2009
Debate: Psicología Social y Tecnologías de la Información
Tecnologías de la Información: "el debate que se viene"
Trataremos de indagar en esta novedosa relación en la que se encuentran casi todas las ciencias con las nuevas tecnologías de la información. Más precisamente la psicología social. La psicología social se la conoce como la ciencia cuyo objeto de estudio son los vínculos, es decir, es la ciencia de lo vincular, más precisamente de los grupos y las organizaciones. Es parte del continente de ciencias sociales que estudian los conflictos sociales como la sociología, antropología, psicología y otras más recientes como las ciencias de la comunicación y organización.
Las ciencias sociales se han desarrollado a la par de los conflictos sociales, estos le han dado forma y contenido, incluso la aplicación de sus conocimientos es ponderada corrientemente por su capacidad resolutiva. El conflicto social se estudia como construcción histórica, la estructura social es el producto de acumulaciones de procesos sociales y económicos históricos, es decir, en la construcción de la teoría social ha tenido especial centralidad la noción de tiempo o historia.
Para abordar el tema propuesto nos apoyaremos en una tesis que intenta poner el acento en otra cuestión; Manuel Castells, sostiene que en “la sociedad en red el espacio organiza el tiempo”. Indaga en algunos fundamentos básicos de una teoría social del espacio como un modo de entender la transformación de la base material de nuestra experiencia.
Cuando pensamos la sociedad en su dimensión de organización social podemos afirmar que vivimos una época dominada por el enfoque geográfico (GIS), tal vez no sea la vivencia directa y cotidiana, es decir, no es una intuición cotidiana manejarnos con información sistematizada, pero como veremos en el análisis, más cuestiones de las que creemos conocer, se manejan y definen acorde a los parámetros de la tecnosociedad.
Los Sistemas de Información Geográfica: Base de Datos Geográficas, Aerofotogrametría Digital e Imágenes Satelitales producen Catastros Urbanos y Rurales, Estudios de Impacto Ambiental, Inventarios y Evaluación de Recursos Naturales. Hoy Google Earth es una tecnología disponible en Internet. Las empresas y gobiernos invierten sumas siderales en esta tecnología. Una tecnología cuya aplicación desarrolla un dominio de saber: la fotogrametría.
Dicen que la fotogrametría con los medios actuales cambia nuestra manera de razonar, ya que cambia los patrones, procesos y relaciones en el procesamiento de la información. La fotogrametría es un sistema de conocimiento holítico-analítico, es decir, nos permite tener información simultánea “del todo y las partes”. Imprime rapidez, virtualidad, almacenamiento y movilidad. Su fin es el mapeo, administración de información, interoperabilidad, servicio on line, análisis de datos.
La publicidad de la empresa líder en la materia en Argentina, dice: “Hemos completado exitosamente ciento de implementaciones en los campos de los sistemas de Información Geográfica y de Percepción Remota, en mercados como: petróleo y gas, planeamiento forestal, medio ambiente, seguridad, agricultura, servicios públicos, transporte, defensa e inteligencia, minería, educación y geomarketing…” Como podemos observar casi todos los componentes de la organización social son afectados por el uso de esta tecnología.
Si bien se insiste en su “característica virtual”, en nuestra vida es virtual hasta tanto: recibimos la reevaluación de la propiedad vía “fotografía satelital” o vemos sorprendidos la evolución de un virus país por país, o cuando se muestra por televisión el mapa del delito dónde identifican que las zonas más afectadas son las de mayor circulación, o si tenemos la posibilidad de conocer un tablero de mando de algún gerente o funcionario donde “saltan” datos de conflictos en barrios, recursos georeferenciados, agendas, vencimientos, actos, resultados de reuniones, etc. o simplemente cuando vemos el mapa del clima en el primer informativo de la mañana. Toda es información que va destinada a la toma de decisiones, a la formación de opinión. Es decir, es real más allá de nuestra percepción, una información que nos descubre un mundo.
Entre las aplicaciones de estas tecnologías se cuenta con: Información Catastral, Registro de la Propiedad, Tributos vinculados al Territorio, Distribución Social, Demográfica y Económica, Activos del Estado, Inventarios de Recursos Naturales, Zonificación de Inversiones, Mapa de la Educación, Distribución de la Ayuda Pública, Mapa del Delito, Mapa Tributario, Seguimiento de Enfermedades y Epidemias.
Dicen, quienes trabajan en estas tecnologías que hoy podemos mapear casi toda la información que se encuentra sistematizada, solo basta con cruzar estadísticas, bases de dato con mapas satelitales, cuadrículas callejeras, catastros. Es decir, se cruza dato con territorio. Un antecedente que se suele citar en la aplicación de cálculos a la política y al territorio, es un famoso estudio que se realizaba en Francia y se lo conoció como “el cuerpo de la tierra”, producido por un ingeniero militar de Luis XIV, llamado Vauban. Consistía en un mapa-relieve de las fortificaciones, con una monografía de estadísticas (cálculo de probabilidad) que describían poblaciones y sus condiciones de vida, las actividades económicas y los recursos de defensa.
Este modo particular de producir conocimientos lo vemos también en aplicaciones sociales: hoy en una época global escuchamos hablar de territorios, “políticas territoriales”, “desarrollo local”, “redes territoriales o socioespaciales”, “movimientos territoriales”, etc. La novedad de la tecnología GIS radica en que el dato “espacial” es un dato en tiempo real. Y este punto es importante de evaluar en relación a los desarrollos de la psicología social actual.
La dimensión humana y social estudiada por la psicología social es esa porción de tejido social dónde confluyen las variables subjetivas y los condicionantes sociales. Bien, esto por mucho tiempo ha significado el encuentro concreto con personas en grupos y organizaciones, es decir, los grupos estudiados por la psicología social frecuentemente son grupos ‘cara a cara’, la presencia, la mirada, la sensibilidad, el contacto, la escucha y la participación se miden en tiempo real, en un aquí y ahora que permiten precisamente los dispositivos grupales. Las modalidades presenciales y de contacto con el otro ha sido un beneficio para el desarrollo de los grupos y las personas. Pero, en una época donde lo espacial recobra importancia a través de la tecnología, se hace más difícil sostener la presencia “física” en los espacios sociales.
¿Por qué ocurre esto? La información masiva nos desaloja de nuestro mundo, nos cambia de dirección. Nuestra vida diaria ya no es un paraje tranquilo sino una mundanidad abierta y sujeta a los ritmos cambiantes de la comunicación de masas. Una de las nuevas modalidades de la comunicación de masas es la construcción de redes que significan proyectos de grupos y personas. Y como en toda construcción social se dan las conductas de adaptación activa o pasiva a la realidad, sea por opción, condicionamiento o falta de oportunidades. Es decir, no todas las personas participan activamente de la construcción de estos modelos sociales, incluso, existen quienes se oponen o resisten.
Manuel Castells (1996) ve la "Sociedad en Red" como una nueva forma de organización social, no una simple etiqueta para un fenómeno tecnológico. En la "Sociedad en Red" la identidad personal se define a partir de la conexión a una red, antes que por la ubicación dentro de una familia, clan, tribu o estado. Las sociedades, para Castells, están siendo estructuradas a partir de la complementariedad bipolar de Red y Ego. "En un mundo de flujos globales de salud, poder e imágenes, la búsqueda de la identidad colectiva o individual, asignada o construida, se vuelve la fuente fundamental del sentido social". Y debido a la prevalencia actual de la tecnología de la información, el mundo está siendo quebrado entre una tecno-elite globalmente conectada y las identidades comunitarias, atrincheradas en lo local. Destaca la importancia del moderno proceso de localización a la par de la globalización.
Para la psicología social se abre entonces, una dimensión de análisis e intervención precisamente en este campo de las redes sociales virtuales o socioespaciales. Cuando hablamos de redes no nos referimos a organizaciones sociales instituidas, sino a fenómenos organizativos más volátiles y de migración permanente. Necesitamos adecuar nuestra subjetividad al cambio permanente de “paraje”, a nuevos vínculos, a relaciones “líquidas” de poca duración. La característica de la vincularidad de nuestra época es la ajenidad; “lo ajeno -dice Berenstein- es aquello que la diferencia no modifica y lo que no es pasible de identificación”, la necesidad de convivir sin condicionamientos. Una época donde ya no existe el compromiso de amor eterno y con ello el combo del aguante.
Lo que “joroba” no es la información, sino su exceso, éste no hace más que producir angustia y suele generar conductas fallidas (desánimo, desesperación, temor irracional, angustia, depresión, encierro, etc.). Todo requiere de un tiempo para ser procesado, un tiempo que parece no disponemos, ya que la rapidez con la que se produce nueva información trastorna nuestra ansiedad. Es cierto, disponemos de nuevas tecnologías de información, éstas afectan de manera tremenda nuestra vida y vemos a diario lo dificultoso que nos resulta manejarlas y aprovecharlas. Como todo, un uso moderado puede ser el camino para la adaptación activa a la realidad. El desconocimiento de estas herramientas muchas veces conduce a ver el mundo de manera apocalítica o simbiotizarnos con discursos desesperanzadores.
La herramienta o tecnología ha propiciado la humanización. Hoy ya no se trata desde la psicología social estudiar solo el vínculo entre las personas, como decíamos al principio, sino también, el vínculo de éstas con la tecnología de la época, más que nada por su poder descollante en la formación y sostén de relaciones y subjetividades.
Trataremos de indagar en esta novedosa relación en la que se encuentran casi todas las ciencias con las nuevas tecnologías de la información. Más precisamente la psicología social. La psicología social se la conoce como la ciencia cuyo objeto de estudio son los vínculos, es decir, es la ciencia de lo vincular, más precisamente de los grupos y las organizaciones. Es parte del continente de ciencias sociales que estudian los conflictos sociales como la sociología, antropología, psicología y otras más recientes como las ciencias de la comunicación y organización.
Las ciencias sociales se han desarrollado a la par de los conflictos sociales, estos le han dado forma y contenido, incluso la aplicación de sus conocimientos es ponderada corrientemente por su capacidad resolutiva. El conflicto social se estudia como construcción histórica, la estructura social es el producto de acumulaciones de procesos sociales y económicos históricos, es decir, en la construcción de la teoría social ha tenido especial centralidad la noción de tiempo o historia.
Para abordar el tema propuesto nos apoyaremos en una tesis que intenta poner el acento en otra cuestión; Manuel Castells, sostiene que en “la sociedad en red el espacio organiza el tiempo”. Indaga en algunos fundamentos básicos de una teoría social del espacio como un modo de entender la transformación de la base material de nuestra experiencia.
Cuando pensamos la sociedad en su dimensión de organización social podemos afirmar que vivimos una época dominada por el enfoque geográfico (GIS), tal vez no sea la vivencia directa y cotidiana, es decir, no es una intuición cotidiana manejarnos con información sistematizada, pero como veremos en el análisis, más cuestiones de las que creemos conocer, se manejan y definen acorde a los parámetros de la tecnosociedad.
Los Sistemas de Información Geográfica: Base de Datos Geográficas, Aerofotogrametría Digital e Imágenes Satelitales producen Catastros Urbanos y Rurales, Estudios de Impacto Ambiental, Inventarios y Evaluación de Recursos Naturales. Hoy Google Earth es una tecnología disponible en Internet. Las empresas y gobiernos invierten sumas siderales en esta tecnología. Una tecnología cuya aplicación desarrolla un dominio de saber: la fotogrametría.
Dicen que la fotogrametría con los medios actuales cambia nuestra manera de razonar, ya que cambia los patrones, procesos y relaciones en el procesamiento de la información. La fotogrametría es un sistema de conocimiento holítico-analítico, es decir, nos permite tener información simultánea “del todo y las partes”. Imprime rapidez, virtualidad, almacenamiento y movilidad. Su fin es el mapeo, administración de información, interoperabilidad, servicio on line, análisis de datos.
La publicidad de la empresa líder en la materia en Argentina, dice: “Hemos completado exitosamente ciento de implementaciones en los campos de los sistemas de Información Geográfica y de Percepción Remota, en mercados como: petróleo y gas, planeamiento forestal, medio ambiente, seguridad, agricultura, servicios públicos, transporte, defensa e inteligencia, minería, educación y geomarketing…” Como podemos observar casi todos los componentes de la organización social son afectados por el uso de esta tecnología.
Si bien se insiste en su “característica virtual”, en nuestra vida es virtual hasta tanto: recibimos la reevaluación de la propiedad vía “fotografía satelital” o vemos sorprendidos la evolución de un virus país por país, o cuando se muestra por televisión el mapa del delito dónde identifican que las zonas más afectadas son las de mayor circulación, o si tenemos la posibilidad de conocer un tablero de mando de algún gerente o funcionario donde “saltan” datos de conflictos en barrios, recursos georeferenciados, agendas, vencimientos, actos, resultados de reuniones, etc. o simplemente cuando vemos el mapa del clima en el primer informativo de la mañana. Toda es información que va destinada a la toma de decisiones, a la formación de opinión. Es decir, es real más allá de nuestra percepción, una información que nos descubre un mundo.
Entre las aplicaciones de estas tecnologías se cuenta con: Información Catastral, Registro de la Propiedad, Tributos vinculados al Territorio, Distribución Social, Demográfica y Económica, Activos del Estado, Inventarios de Recursos Naturales, Zonificación de Inversiones, Mapa de la Educación, Distribución de la Ayuda Pública, Mapa del Delito, Mapa Tributario, Seguimiento de Enfermedades y Epidemias.
Dicen, quienes trabajan en estas tecnologías que hoy podemos mapear casi toda la información que se encuentra sistematizada, solo basta con cruzar estadísticas, bases de dato con mapas satelitales, cuadrículas callejeras, catastros. Es decir, se cruza dato con territorio. Un antecedente que se suele citar en la aplicación de cálculos a la política y al territorio, es un famoso estudio que se realizaba en Francia y se lo conoció como “el cuerpo de la tierra”, producido por un ingeniero militar de Luis XIV, llamado Vauban. Consistía en un mapa-relieve de las fortificaciones, con una monografía de estadísticas (cálculo de probabilidad) que describían poblaciones y sus condiciones de vida, las actividades económicas y los recursos de defensa.
Este modo particular de producir conocimientos lo vemos también en aplicaciones sociales: hoy en una época global escuchamos hablar de territorios, “políticas territoriales”, “desarrollo local”, “redes territoriales o socioespaciales”, “movimientos territoriales”, etc. La novedad de la tecnología GIS radica en que el dato “espacial” es un dato en tiempo real. Y este punto es importante de evaluar en relación a los desarrollos de la psicología social actual.
La dimensión humana y social estudiada por la psicología social es esa porción de tejido social dónde confluyen las variables subjetivas y los condicionantes sociales. Bien, esto por mucho tiempo ha significado el encuentro concreto con personas en grupos y organizaciones, es decir, los grupos estudiados por la psicología social frecuentemente son grupos ‘cara a cara’, la presencia, la mirada, la sensibilidad, el contacto, la escucha y la participación se miden en tiempo real, en un aquí y ahora que permiten precisamente los dispositivos grupales. Las modalidades presenciales y de contacto con el otro ha sido un beneficio para el desarrollo de los grupos y las personas. Pero, en una época donde lo espacial recobra importancia a través de la tecnología, se hace más difícil sostener la presencia “física” en los espacios sociales.
¿Por qué ocurre esto? La información masiva nos desaloja de nuestro mundo, nos cambia de dirección. Nuestra vida diaria ya no es un paraje tranquilo sino una mundanidad abierta y sujeta a los ritmos cambiantes de la comunicación de masas. Una de las nuevas modalidades de la comunicación de masas es la construcción de redes que significan proyectos de grupos y personas. Y como en toda construcción social se dan las conductas de adaptación activa o pasiva a la realidad, sea por opción, condicionamiento o falta de oportunidades. Es decir, no todas las personas participan activamente de la construcción de estos modelos sociales, incluso, existen quienes se oponen o resisten.
Manuel Castells (1996) ve la "Sociedad en Red" como una nueva forma de organización social, no una simple etiqueta para un fenómeno tecnológico. En la "Sociedad en Red" la identidad personal se define a partir de la conexión a una red, antes que por la ubicación dentro de una familia, clan, tribu o estado. Las sociedades, para Castells, están siendo estructuradas a partir de la complementariedad bipolar de Red y Ego. "En un mundo de flujos globales de salud, poder e imágenes, la búsqueda de la identidad colectiva o individual, asignada o construida, se vuelve la fuente fundamental del sentido social". Y debido a la prevalencia actual de la tecnología de la información, el mundo está siendo quebrado entre una tecno-elite globalmente conectada y las identidades comunitarias, atrincheradas en lo local. Destaca la importancia del moderno proceso de localización a la par de la globalización.
Para la psicología social se abre entonces, una dimensión de análisis e intervención precisamente en este campo de las redes sociales virtuales o socioespaciales. Cuando hablamos de redes no nos referimos a organizaciones sociales instituidas, sino a fenómenos organizativos más volátiles y de migración permanente. Necesitamos adecuar nuestra subjetividad al cambio permanente de “paraje”, a nuevos vínculos, a relaciones “líquidas” de poca duración. La característica de la vincularidad de nuestra época es la ajenidad; “lo ajeno -dice Berenstein- es aquello que la diferencia no modifica y lo que no es pasible de identificación”, la necesidad de convivir sin condicionamientos. Una época donde ya no existe el compromiso de amor eterno y con ello el combo del aguante.
Lo que “joroba” no es la información, sino su exceso, éste no hace más que producir angustia y suele generar conductas fallidas (desánimo, desesperación, temor irracional, angustia, depresión, encierro, etc.). Todo requiere de un tiempo para ser procesado, un tiempo que parece no disponemos, ya que la rapidez con la que se produce nueva información trastorna nuestra ansiedad. Es cierto, disponemos de nuevas tecnologías de información, éstas afectan de manera tremenda nuestra vida y vemos a diario lo dificultoso que nos resulta manejarlas y aprovecharlas. Como todo, un uso moderado puede ser el camino para la adaptación activa a la realidad. El desconocimiento de estas herramientas muchas veces conduce a ver el mundo de manera apocalítica o simbiotizarnos con discursos desesperanzadores.
La herramienta o tecnología ha propiciado la humanización. Hoy ya no se trata desde la psicología social estudiar solo el vínculo entre las personas, como decíamos al principio, sino también, el vínculo de éstas con la tecnología de la época, más que nada por su poder descollante en la formación y sostén de relaciones y subjetividades.
Debate: Proyecciones del Rol Operador en Psicología Social
Disertación Honorable Cámara Diputados de la Provincia de Buenos Aires
22 de julio de 2008 – La Plata
Nos encontramos hoy aquí en el marco de una jornada de intercambio, pero sobretodo de lucha. Venimos a reafirmar en este espacio de la democracia nuestra vocación por la transformación social. Los profesionales y estudiantes aquí reunidos, representamos cientos de compañeros/as que hace más de cincuenta años, venimos comprometidos con el cambio social, en los grupos, las organizaciones, la cultura, los barrios, los programas sociales, de salud, las empresas… entre otros tantos.
Como ya se ha dicho, somos una escuela, una tradición de ciencia en la psicología social. Una escuela que reconoce en la obra del Dr. E. Pichón Riviere su fundador y maestro. Su obra nos aporta este grato sentimiento de ‘ser parte de una escuela argentina’, con maestro y discípulos, un sentimiento propio de quienes nos formamos después de las primeras luchas, después del momento instituyente.
Quienes desde recibidos pretendimos hacer de esta formación una profesión de tiempo completo, nos encontramos con las trabas de la falta de legalidad, a pesar, de las casi cinco décadas transitadas de compromiso con los problemas más sensibles de nuestro país, de la riqueza de prácticas profesionales demostradas, militancias sociales y voluntarias tranformadoras, todas actividades que nos enorgullecen y convocan, y que han sido una respuesta real y concreta a la gente, pero a pesar de ello, nos vemos dificultados de ser reconocidos en el ejercicio de nuestra profesión.
Un marco de legalidad nos inserta en un aquí y ahora, en una institucionalidad que las ciencias sociales vienen peleando desde sus orígenes, cada una de ellas con suerte distinta han encarado la tarea por la licencia social de la comunidad, El momento y la fuerza son propicios para dar lugar al proceso de profesionalización de nuestra actividad.
Nuestro espacio teórico-disciplinar tiene carta de ciudadanía, no se trata aquí de abrir una nueva discusión epistemológica acerca de los fundamentos de los de la disciplina. Debemos reconocer que la psicología social que postulamos, es innegablemente un espacio en referencia intelectual, en nuestro país y otros. Aunque la hora y el análisis de realidad nos impongan estar abiertos a nuevos debates.
En este sentido, una virtud propia de este saber que desarrollamos es su base transdisciplinar, lo que Pichón llamaba ‘epistemología convergente’. Esta riqueza, apertura y multiferencialidad, hacen que nuestras prácticas puedan operar en contextos difíciles, en conflictos complejos, pero que en definitiva, no dejan de ser humanos y sociales.
Trabajamos en el campo de las agrupaciones humanas, en ese recorte específico en dónde confluyen las variables subjetivas y los condicionamientos sociales. Nuestra práctica se desenvuelve en el territorio de los vínculos, en el tránsito de los conflictos, la angustia, el malestar, allí dónde lo social se vuelve ajeno, temido, incierto o demasiado nuevo.
La virtualidad creciente de nuestra época, por momentos nos oculta el objeto más preciado del operador, parafraseando podríamos preguntarnos: “¿dónde estás grupo de mi vida que no te puedo encontrar?”, hoy a la grupalidad se llega, se construye, esto nos impone definir entonces nuestro quehacer, nuestro rol de operadores en psicología social, incorporar las nociones de acompañamiento, sostén, facilitación, mediación, coordinación, todas funciones asimilables al histórico rol del ‘estar cerca’, implicado.
Recuerdo un grupo de mujeres de la puna, que le preguntaron “… cómo habían hecho para sostener el proyecto comunitario casi sin recursos durante tanto tiempo… una de ellas dijo, es que las mujeres aprendimos a sobrevivir con poco, a sostener todos los días, vamos más allá del apasionamiento del conducir los cambios…” En este sentido, la psicología social, especialmente en sus compromisos de transformación, es un espacio para la incorporación de la anunciada feminización de las ciencias, sus construcciones teóricas, nacen y se sostienen en los procesos micropolíticos, es decir, en lo social transitable, conocido, familiar, en las tolerancias de las dificultades, en dar un tiempo existencial a los cambios y no pensar éstos como meros horizontes de posibilidades.
Ya no se trata solo de conducir proyectos de cambios desde el saber profesional o técnico, sino también y sobretodo, de acompañarlos. Los condicionantes sociales nos hablan de violencia, maltrato, malestar, angustia, descuido. La irritabilidad, la intolerancia, el desgano, la pérdida de sentido, la subjetividad desesperada nos instala la idea de la sociedad como mala. Pero podemos volver a sentirnos cuidados en la recuperación de los espacios sociales, en la actividad grupal, en las labores comunitarias. Lo que para la psicología social es una metodología de trabajo, para la gente es un camino de salud, de integración, de inclusión, de esperanza.
Allá por fines del siglo XIX los conflictos sociales de la industrialización, la urbanización promovieron un marco propicio para el desarrollo de las ciencias sociales. Las guerras del siglo XX confirmaron la necesidad de humanizar los ideales de progreso, hoy el desarrollo de la economía global y la tecnología, nos imponen la ética del saber y de la comunicación. El fenómeno de la comunicación, su virtualidad, aceleración y masividad nos indica nuevos contextos de acción, modos de integración del saber, canales de trabajo que hoy se caracterizan por ser redes, puntos virtuales de encuentro. El evento grupal, es un momento en nuestra intervención, no lo agota, trabajamos horas enteras construyendo encuentros, generando acuerdos, ‘uniendo las partes’. Nuestra especialidad se ha tornado “atención psicosocial en contextos múltiples”.
Redondeando, la operación psicosocial se caracteriza por la coordinación de grupos, el acompañamiento de procesos de cambio, el sostenimiento de los grupos en sus dificultades organizativas, hoy “el agente de cambio”, también es un tutor de aprendizajes.
Curiosamente nuestra actividad, nuestro campo de intervención, en estos últimos 25 años ha crecido exponencialmente y a ritmo de cómo lo han hecho la multiplicidad de organizaciones sociales. Este último período democrático nos ha permitido un desarrollo plural de la psicología social.
El eje ha estado puesto en la asistencia a la autoorganización de los grupos, la autoproducción de organización. A la tradicional intervención en la promoción de salud, se han sumando las actividades en cultura, educación, desarrollo social, empresas. Todas prácticas que han tenido que incorporar nuevos conceptos de acción, como: responsabilidad social de las organizaciones, inclusión social, integralidad de atención, garantía de derechos, calidad… ideas que se suman a las históricas de: transformación social, agente de cambio, promoción de salud. Por poner algunos ejemplos.
Nuestra intervención se viene caracterizando por incorporar los condicionantes “socio”, en salud, educación, trabajo, cultura: de ahí que solemos participar en proyectos: socioeducativos, sociosanitarios, sociolaborales…, pero lo social siempre imbrincado a la subjetividad y a la dinámica de los grupos.
Las temáticas de intervención si bien, nos la marcan los conflictos, se observa que la agenda de la profesión recorre un camino propuesto por los compromisos que asumen los nuevos movimientos sociales, por un lado, como hábitat, género, violencia, cultura joven, economía social, programas sociales, o la democratización de las organizaciones, por otro, como: microplanificación, mediación de conflictos, comunicación y análisis de organizaciones.
Resumiendo y para ir cerrando: los ámbitos de los grupos, las organizaciones y la comunidad, nos ofrecen campos de intervención que se han multiplicado los últimos años, acorde a la democratización de la sociedad y sus consecuentes crisis sociales. Los temas se han especificado en la medida que nuestra labor nos permite focalizar problemáticas según los nuevos paradigmas, por ejemplo, pensar la salud desde los derechos humanos, la asistencia social desde la protección integral, las políticas de habitat desde la participación, la violencia desde la problemática de género, el trabajo desde la economía solidaria… todos ejemplo de cómo la operación psicosocial es una construcción compleja, tan compleja como la sociedad que nos requiere, “ a la variedad se la comprende desde la variedad”, a pesar de ello, la psicología social, no ha dejado de ser un recorte de la realidad: esa porción de tejido social dónde confluye, las variables subjetivas y los condicionantes sociales.
22 de julio de 2008 – La Plata
Nos encontramos hoy aquí en el marco de una jornada de intercambio, pero sobretodo de lucha. Venimos a reafirmar en este espacio de la democracia nuestra vocación por la transformación social. Los profesionales y estudiantes aquí reunidos, representamos cientos de compañeros/as que hace más de cincuenta años, venimos comprometidos con el cambio social, en los grupos, las organizaciones, la cultura, los barrios, los programas sociales, de salud, las empresas… entre otros tantos.
Como ya se ha dicho, somos una escuela, una tradición de ciencia en la psicología social. Una escuela que reconoce en la obra del Dr. E. Pichón Riviere su fundador y maestro. Su obra nos aporta este grato sentimiento de ‘ser parte de una escuela argentina’, con maestro y discípulos, un sentimiento propio de quienes nos formamos después de las primeras luchas, después del momento instituyente.
Quienes desde recibidos pretendimos hacer de esta formación una profesión de tiempo completo, nos encontramos con las trabas de la falta de legalidad, a pesar, de las casi cinco décadas transitadas de compromiso con los problemas más sensibles de nuestro país, de la riqueza de prácticas profesionales demostradas, militancias sociales y voluntarias tranformadoras, todas actividades que nos enorgullecen y convocan, y que han sido una respuesta real y concreta a la gente, pero a pesar de ello, nos vemos dificultados de ser reconocidos en el ejercicio de nuestra profesión.
Un marco de legalidad nos inserta en un aquí y ahora, en una institucionalidad que las ciencias sociales vienen peleando desde sus orígenes, cada una de ellas con suerte distinta han encarado la tarea por la licencia social de la comunidad, El momento y la fuerza son propicios para dar lugar al proceso de profesionalización de nuestra actividad.
Nuestro espacio teórico-disciplinar tiene carta de ciudadanía, no se trata aquí de abrir una nueva discusión epistemológica acerca de los fundamentos de los de la disciplina. Debemos reconocer que la psicología social que postulamos, es innegablemente un espacio en referencia intelectual, en nuestro país y otros. Aunque la hora y el análisis de realidad nos impongan estar abiertos a nuevos debates.
En este sentido, una virtud propia de este saber que desarrollamos es su base transdisciplinar, lo que Pichón llamaba ‘epistemología convergente’. Esta riqueza, apertura y multiferencialidad, hacen que nuestras prácticas puedan operar en contextos difíciles, en conflictos complejos, pero que en definitiva, no dejan de ser humanos y sociales.
Trabajamos en el campo de las agrupaciones humanas, en ese recorte específico en dónde confluyen las variables subjetivas y los condicionamientos sociales. Nuestra práctica se desenvuelve en el territorio de los vínculos, en el tránsito de los conflictos, la angustia, el malestar, allí dónde lo social se vuelve ajeno, temido, incierto o demasiado nuevo.
La virtualidad creciente de nuestra época, por momentos nos oculta el objeto más preciado del operador, parafraseando podríamos preguntarnos: “¿dónde estás grupo de mi vida que no te puedo encontrar?”, hoy a la grupalidad se llega, se construye, esto nos impone definir entonces nuestro quehacer, nuestro rol de operadores en psicología social, incorporar las nociones de acompañamiento, sostén, facilitación, mediación, coordinación, todas funciones asimilables al histórico rol del ‘estar cerca’, implicado.
Recuerdo un grupo de mujeres de la puna, que le preguntaron “… cómo habían hecho para sostener el proyecto comunitario casi sin recursos durante tanto tiempo… una de ellas dijo, es que las mujeres aprendimos a sobrevivir con poco, a sostener todos los días, vamos más allá del apasionamiento del conducir los cambios…” En este sentido, la psicología social, especialmente en sus compromisos de transformación, es un espacio para la incorporación de la anunciada feminización de las ciencias, sus construcciones teóricas, nacen y se sostienen en los procesos micropolíticos, es decir, en lo social transitable, conocido, familiar, en las tolerancias de las dificultades, en dar un tiempo existencial a los cambios y no pensar éstos como meros horizontes de posibilidades.
Ya no se trata solo de conducir proyectos de cambios desde el saber profesional o técnico, sino también y sobretodo, de acompañarlos. Los condicionantes sociales nos hablan de violencia, maltrato, malestar, angustia, descuido. La irritabilidad, la intolerancia, el desgano, la pérdida de sentido, la subjetividad desesperada nos instala la idea de la sociedad como mala. Pero podemos volver a sentirnos cuidados en la recuperación de los espacios sociales, en la actividad grupal, en las labores comunitarias. Lo que para la psicología social es una metodología de trabajo, para la gente es un camino de salud, de integración, de inclusión, de esperanza.
Allá por fines del siglo XIX los conflictos sociales de la industrialización, la urbanización promovieron un marco propicio para el desarrollo de las ciencias sociales. Las guerras del siglo XX confirmaron la necesidad de humanizar los ideales de progreso, hoy el desarrollo de la economía global y la tecnología, nos imponen la ética del saber y de la comunicación. El fenómeno de la comunicación, su virtualidad, aceleración y masividad nos indica nuevos contextos de acción, modos de integración del saber, canales de trabajo que hoy se caracterizan por ser redes, puntos virtuales de encuentro. El evento grupal, es un momento en nuestra intervención, no lo agota, trabajamos horas enteras construyendo encuentros, generando acuerdos, ‘uniendo las partes’. Nuestra especialidad se ha tornado “atención psicosocial en contextos múltiples”.
Redondeando, la operación psicosocial se caracteriza por la coordinación de grupos, el acompañamiento de procesos de cambio, el sostenimiento de los grupos en sus dificultades organizativas, hoy “el agente de cambio”, también es un tutor de aprendizajes.
Curiosamente nuestra actividad, nuestro campo de intervención, en estos últimos 25 años ha crecido exponencialmente y a ritmo de cómo lo han hecho la multiplicidad de organizaciones sociales. Este último período democrático nos ha permitido un desarrollo plural de la psicología social.
El eje ha estado puesto en la asistencia a la autoorganización de los grupos, la autoproducción de organización. A la tradicional intervención en la promoción de salud, se han sumando las actividades en cultura, educación, desarrollo social, empresas. Todas prácticas que han tenido que incorporar nuevos conceptos de acción, como: responsabilidad social de las organizaciones, inclusión social, integralidad de atención, garantía de derechos, calidad… ideas que se suman a las históricas de: transformación social, agente de cambio, promoción de salud. Por poner algunos ejemplos.
Nuestra intervención se viene caracterizando por incorporar los condicionantes “socio”, en salud, educación, trabajo, cultura: de ahí que solemos participar en proyectos: socioeducativos, sociosanitarios, sociolaborales…, pero lo social siempre imbrincado a la subjetividad y a la dinámica de los grupos.
Las temáticas de intervención si bien, nos la marcan los conflictos, se observa que la agenda de la profesión recorre un camino propuesto por los compromisos que asumen los nuevos movimientos sociales, por un lado, como hábitat, género, violencia, cultura joven, economía social, programas sociales, o la democratización de las organizaciones, por otro, como: microplanificación, mediación de conflictos, comunicación y análisis de organizaciones.
Resumiendo y para ir cerrando: los ámbitos de los grupos, las organizaciones y la comunidad, nos ofrecen campos de intervención que se han multiplicado los últimos años, acorde a la democratización de la sociedad y sus consecuentes crisis sociales. Los temas se han especificado en la medida que nuestra labor nos permite focalizar problemáticas según los nuevos paradigmas, por ejemplo, pensar la salud desde los derechos humanos, la asistencia social desde la protección integral, las políticas de habitat desde la participación, la violencia desde la problemática de género, el trabajo desde la economía solidaria… todos ejemplo de cómo la operación psicosocial es una construcción compleja, tan compleja como la sociedad que nos requiere, “ a la variedad se la comprende desde la variedad”, a pesar de ello, la psicología social, no ha dejado de ser un recorte de la realidad: esa porción de tejido social dónde confluye, las variables subjetivas y los condicionantes sociales.
Debate: Psicología Social del Espacio Público I
La ciudad: territorio de la sociabilidad
Este trabajo es producto de una curiosidad nacida en la pregunta: ¿cómo fueron las ciudades en otras épocas?
La búsqueda se encuentra orientada por el concepto de organización como clave y nivel de anclaje de la investigación, es decir: la ciudad como organización.
El otro gran objetivo es la indagación sociohistórica de las actuales y promovidas creencias, acerca de las virtudes del desarrollo desde la perspectiva de la organización de la ciudad (desarrollo local).
Para esto haremos pie en diferentes estudios y contextos que se remontan a los años de la antigüedad de nuestra civilización, creemos que allí encontremos indicios relevantes respecto de la dinámica de la organización de la ciudad.
La extensión y carácter del trabajo nos permite simplemente indagar en algunas matrices asociativas que han tenido lugar en diferentes épocas y pueblos del cuál el criterio de selección es el interés que pueden despertar las fuentes consultadas.
La ciudad antigua[1]
La pequeñez de la sociedad primitiva forjó un principio de asociatividad centrado en los dioses domésticos, la familia y sus antepasados. La religión doméstica dictaba las prohibiciones, los ritos, las fechas de las celebraciones, la lengua. Cuando un cierto número de familias formaron un grupo, la lengua griega lo llamó: la fratría y la legua latina la curia. Lo que parece indudable es que esta asociación de familias se fundó en una idea religiosa. En el momento mismo que estas familias se unieron concibieron una divinidad superior a sus divinidades domésticas, se habla del dios que preside la fratría, el dios protector, se elevó un altar y se instituyó un culto, el cuál consistía en una comida celebrada en común, la carne había sido preparada en el altar, por lo tanto era sagrada (estas celebraciones han subsistido hasta el día de hoy).
Cada fratría tenía un jefe (fratriarca), cuya principal función consistía en presidir los sacrificios. La fratría tenía sus asambleas, deliberaciones y podía dictar decretos, como en las familias, había un dios, un culto, un sacerdocio, una justicia, un gobierno. La fratría había sido modelada sobre la organización familiar.
La agrupación de fratrías, formaron una tribu. En este nuevo círculo (organización) también hubo, una religión, altar y una divinidad protectora. El dios era un hombre divinizado, un héroe, de él recibía la tribu un nombre, por lo que queda de las instituciones de la tribu, nos dice, Fustel de Cuolanges, se ve que en sus orígenes la tribu estuvo constituída para ser una sociedad independiente y no tenían un poder social superior[2].
Constitución de la ciudad antigua
La tribu, la fratría, la familia estaba constituida para ser independiente, una vez formada no se admitía a ninguna otra familia o extraño.
El principio asociativo que permitió la asociación entre tribus se fundó en la condición del respeto del culto de cada tribu. El día que esto fue posible nació la ciudad.
La ciudad era una confederación. Por eso estuvo obligada a respetar la independencia religiosa y civil de las tribus, de las fratrías y las familias, y en principio no tuvo derecho a intervenir en los negocios particulares de las pequeñas unidades. Nada tenía que ver con el interior de una familia, no era juez de lo que en ella ocurría; dejaba al padre el derecho y el deber de juzgar a su mujer, a sus hijos, a su cliente. El derecho privado concretado durante esta época de aislamiento familiar, subsistió por mucho tiempo en las ciudades[3].
Así, la ciudad no es una asamblea de individuos, es una confederación de grupos constituídos antes de ella y por esto dejará subsistir.
La pertenencia o identidad se daba por un ingreso progresivo en cada grupo, no se ingresaba al nacer directamente en los cuatro grupos, primero se pertenece a una familia por la ceremonia que tenía lugar diez días después del nacimiento, algunos años después se ingresa en la fratría, la tribu y por último a la edad de dieciséis o dieciocho años se admite en la ciudad[4].
Es necesario pensar en la excesiva dificultad que para las sociedades implicaba fundar sociedades regulares, no fue tan fácil un lazo social entre esos seres humanos tan diversos, libres e inconstantes. Para darles reglas comunes, para instituir el mando y hacerles aceptar la obediencia, para subordinar la pasión a la razón y la razón individual a la pública, seguramente era necesario algo más poderoso que la fuerza material, más respetable que el interés, más seguro que una teoría filosófica, más inmutable que una convención, algo que sea igual en el fondo para todos. Esta cosa es una creencia[5]. Nada es más poderoso y difícil de modificar que una creencia, su efecto y poder es más fuerte que cada uno, nos prescribe deberes, doma nuestra naturaleza y hasta puede esclavizarnos.
La antigua creencia de honrar a los antepasados; el culto del antepasado agrupo la familia ante el altar, de ahí la primer religión, el primer saber y moral, el establecimiento de la propiedad, la sucesión, todo el derecho privado ordenado a las reglas de la organización doméstica. El mismo proceder se encuentra en la fratría, la tribu y hasta en la ciudad antigua.
Conviene aquí hacer una reserva, una vez descubierta la organización municipal, parece que no fue necesario que para organizar una nueva ciudad, recorrer todo este camino gradual de asociaciones que van de la familia a la confederación. Solía ocurrir que cuando un jefe salía de una ciudad constituida podía fundar otra con un pequeño número de conciudadanos e incorporaban otros que procedían de diversos lugares, e incluso razas. En consecuencia, se imitaba el pueblo que acababan de dejar y dividían en tribus, fratrías y familias.
Sucedió también con frecuencia la unión de hombres que provenían de sociedades sin leyes u orden similar a éste, lo que imponía un esfuerzo por establecer este tipo de sociedad, lo que promovió revoluciones y enfrentamientos con las tradiciones. Incluso lo encontramos en Platón cuando idea una sociedad ideal, en su libro conocido como Leyes.
El territorio local hoy
De la ciudad antigua rescatamos la importancia del principio de asociatividad como proceso gradual de abajo hacia arriba, al menos hasta descubierta la organización municipal. La imposición de un modelo ideal de ciudad abre una nueva etapa en la historia de la civilización. Otro papel importante lo juegan las identificaciones primarias, como la religión, la moral familiar, el culto doméstico, el territorio, ejercen un poder central en la organización de la sociedad. En definitiva ambos componentes: identidad e ideal de ciudad son hijos de las creencias aceptadas, o paradigmas de la organización social. También, identidad e ideal de ciudad son la condición de posibilidad de la organización de la ciudad.
[1] La ciudad antigua, es el título de un libro de Fustel de Coulanges, texto referencia para este apartado.
[2] Op. Cit.
[3] Op. Cit.
[4] Op. Cit.
[5] Op. Cit.
Este trabajo es producto de una curiosidad nacida en la pregunta: ¿cómo fueron las ciudades en otras épocas?
La búsqueda se encuentra orientada por el concepto de organización como clave y nivel de anclaje de la investigación, es decir: la ciudad como organización.
El otro gran objetivo es la indagación sociohistórica de las actuales y promovidas creencias, acerca de las virtudes del desarrollo desde la perspectiva de la organización de la ciudad (desarrollo local).
Para esto haremos pie en diferentes estudios y contextos que se remontan a los años de la antigüedad de nuestra civilización, creemos que allí encontremos indicios relevantes respecto de la dinámica de la organización de la ciudad.
La extensión y carácter del trabajo nos permite simplemente indagar en algunas matrices asociativas que han tenido lugar en diferentes épocas y pueblos del cuál el criterio de selección es el interés que pueden despertar las fuentes consultadas.
La ciudad antigua[1]
La pequeñez de la sociedad primitiva forjó un principio de asociatividad centrado en los dioses domésticos, la familia y sus antepasados. La religión doméstica dictaba las prohibiciones, los ritos, las fechas de las celebraciones, la lengua. Cuando un cierto número de familias formaron un grupo, la lengua griega lo llamó: la fratría y la legua latina la curia. Lo que parece indudable es que esta asociación de familias se fundó en una idea religiosa. En el momento mismo que estas familias se unieron concibieron una divinidad superior a sus divinidades domésticas, se habla del dios que preside la fratría, el dios protector, se elevó un altar y se instituyó un culto, el cuál consistía en una comida celebrada en común, la carne había sido preparada en el altar, por lo tanto era sagrada (estas celebraciones han subsistido hasta el día de hoy).
Cada fratría tenía un jefe (fratriarca), cuya principal función consistía en presidir los sacrificios. La fratría tenía sus asambleas, deliberaciones y podía dictar decretos, como en las familias, había un dios, un culto, un sacerdocio, una justicia, un gobierno. La fratría había sido modelada sobre la organización familiar.
La agrupación de fratrías, formaron una tribu. En este nuevo círculo (organización) también hubo, una religión, altar y una divinidad protectora. El dios era un hombre divinizado, un héroe, de él recibía la tribu un nombre, por lo que queda de las instituciones de la tribu, nos dice, Fustel de Cuolanges, se ve que en sus orígenes la tribu estuvo constituída para ser una sociedad independiente y no tenían un poder social superior[2].
Constitución de la ciudad antigua
La tribu, la fratría, la familia estaba constituida para ser independiente, una vez formada no se admitía a ninguna otra familia o extraño.
El principio asociativo que permitió la asociación entre tribus se fundó en la condición del respeto del culto de cada tribu. El día que esto fue posible nació la ciudad.
La ciudad era una confederación. Por eso estuvo obligada a respetar la independencia religiosa y civil de las tribus, de las fratrías y las familias, y en principio no tuvo derecho a intervenir en los negocios particulares de las pequeñas unidades. Nada tenía que ver con el interior de una familia, no era juez de lo que en ella ocurría; dejaba al padre el derecho y el deber de juzgar a su mujer, a sus hijos, a su cliente. El derecho privado concretado durante esta época de aislamiento familiar, subsistió por mucho tiempo en las ciudades[3].
Así, la ciudad no es una asamblea de individuos, es una confederación de grupos constituídos antes de ella y por esto dejará subsistir.
La pertenencia o identidad se daba por un ingreso progresivo en cada grupo, no se ingresaba al nacer directamente en los cuatro grupos, primero se pertenece a una familia por la ceremonia que tenía lugar diez días después del nacimiento, algunos años después se ingresa en la fratría, la tribu y por último a la edad de dieciséis o dieciocho años se admite en la ciudad[4].
Es necesario pensar en la excesiva dificultad que para las sociedades implicaba fundar sociedades regulares, no fue tan fácil un lazo social entre esos seres humanos tan diversos, libres e inconstantes. Para darles reglas comunes, para instituir el mando y hacerles aceptar la obediencia, para subordinar la pasión a la razón y la razón individual a la pública, seguramente era necesario algo más poderoso que la fuerza material, más respetable que el interés, más seguro que una teoría filosófica, más inmutable que una convención, algo que sea igual en el fondo para todos. Esta cosa es una creencia[5]. Nada es más poderoso y difícil de modificar que una creencia, su efecto y poder es más fuerte que cada uno, nos prescribe deberes, doma nuestra naturaleza y hasta puede esclavizarnos.
La antigua creencia de honrar a los antepasados; el culto del antepasado agrupo la familia ante el altar, de ahí la primer religión, el primer saber y moral, el establecimiento de la propiedad, la sucesión, todo el derecho privado ordenado a las reglas de la organización doméstica. El mismo proceder se encuentra en la fratría, la tribu y hasta en la ciudad antigua.
Conviene aquí hacer una reserva, una vez descubierta la organización municipal, parece que no fue necesario que para organizar una nueva ciudad, recorrer todo este camino gradual de asociaciones que van de la familia a la confederación. Solía ocurrir que cuando un jefe salía de una ciudad constituida podía fundar otra con un pequeño número de conciudadanos e incorporaban otros que procedían de diversos lugares, e incluso razas. En consecuencia, se imitaba el pueblo que acababan de dejar y dividían en tribus, fratrías y familias.
Sucedió también con frecuencia la unión de hombres que provenían de sociedades sin leyes u orden similar a éste, lo que imponía un esfuerzo por establecer este tipo de sociedad, lo que promovió revoluciones y enfrentamientos con las tradiciones. Incluso lo encontramos en Platón cuando idea una sociedad ideal, en su libro conocido como Leyes.
El territorio local hoy
De la ciudad antigua rescatamos la importancia del principio de asociatividad como proceso gradual de abajo hacia arriba, al menos hasta descubierta la organización municipal. La imposición de un modelo ideal de ciudad abre una nueva etapa en la historia de la civilización. Otro papel importante lo juegan las identificaciones primarias, como la religión, la moral familiar, el culto doméstico, el territorio, ejercen un poder central en la organización de la sociedad. En definitiva ambos componentes: identidad e ideal de ciudad son hijos de las creencias aceptadas, o paradigmas de la organización social. También, identidad e ideal de ciudad son la condición de posibilidad de la organización de la ciudad.
[1] La ciudad antigua, es el título de un libro de Fustel de Coulanges, texto referencia para este apartado.
[2] Op. Cit.
[3] Op. Cit.
[4] Op. Cit.
[5] Op. Cit.
Bibliografía: Dispositivo Taller
El taller y sus múltiples sentidos
Este texto fue elaborado inicialmente como devolución a un trabajo realizado por los alumnos de 3er. año, de la carrera de operador psicosocial. Con el tiempo he ido agregando algunas reflexiones, pero nunca pierde a sus interlocutores, que pueden ser todos aquellos estudiantes que durantes estos años compartimos los ‘equipos de coordinación’ de los ‘cambiantes’, ‘dinámicos’ y ‘desconcertantes’ talleres. La secuencia de la exposición responde a preguntas que se hacían en el material original.
La hipótesis a demostrar es: las diferencias notables entre dispositivos de Grupo Operativo y Taller radica en la administración de dos recursos de intervención: características situacionales de los organizadores internos y de las tácticas y estrategias implementadas.
A pesar de indagar en “lo finito” de la administración de la dinámica, me parece no desconocer el debate actual en el seno del “pichonismo” respecto de los grupos centrados en la tarea. Cito a Graciela Jasiner[1]: “Enrique Pichón Riviere nombró los grupos centrados en una tarea, pero se ocupó del grupo operativo. Entonces, porque no todo está dicho, aun avanzamos, aún seguimos investigando. Me interesa ir pensando una lógica para el abordaje de diferentes dispositivos: grupos operativos, de discusión, de formación, reflexión, aprendizaje, entrenamiento, talleres, carteles, investigación, terapéuticos, equipos de trabajo, y los así llamados grupos monosintomáticos (de autoayuda), tanto en el campo de la salud, la educación, lo comunitario y lo institucional…” En esta importantísima tarea que nos propone Jasiner: “ir pensando una lógica para el abordaje de diferentes dispositivos", este escrito es un aporte a los dispositivos de taller.
El alumno observador de taller inicia su tarea con un fuerte sentimiento confusional y de ‘desvalimiento’ por la falta de material teórico metodológico que pueda servir de referencia en el análisis de crónica y elaboración de registros. Este sentimiento es un punto en común para quienes nos vemos en la obligación de ajustar la didáctica a los contextos de formación y las políticas académicas. No falta bibliografía sobre taller, lo que ocurre es que lo escrito tiene otras bases epistemológicas y orientaciones metodológicas, que no siempre se ajustan o complementan con la concepción grupal pichoniana de grupo operativo.
La Técnica de Grupo Operativo (tGO) se remonta a los años `60. Pichón Rivière definió las bases de su teoría de los grupos en colaboración con otros pensadores como fueron José Bleger, David Liberman y Edgardo Rolla[2], todos influidos por el psicoanálisis (más precisamente `la psicoterapia de grupo’) y el materialismo dialéctico (la idea de transformación social), un elemento de importante gravitación en la época. En este contexto teórico-metodológico surge el Grupo Operativo como una ‘técnica’, que se caracteriza por su encuadre (influencia de la psicoterapia) y su idea de transformación social (materialismo dialéctico) no-dirigida o autogestionada (Lapassade).
En cambio el taller no tiene ‘padre metodológico’, participa de una relatividad metodológica amplia e imprecisa, puede desarrollarse desde diversas técnicas o incluso ser un ‘mix’ de dinámicas, que logran coherencia, pertinencia e intencionalidad en la labor concreta del equipo de coordinación. Esto nos remite a relatos de Pichón Rivière quién decía: “los primeros equipos de coordinación (que él dirigía) planificaban su trabajo con ‘técnicas grupales’”, lo que nos habla de una etapa de exploración, donde la ‘técnica’ de GO conocida por nosotros aún no existía. Según los mismos relatos, entonces se daba importancia a la elaboración de una estrategia de intervención, se acentuaba el valor operativo de la práctica (para diferenciarlo de lo analítico), y el carácter de la tarea debía ser instrumental, esto quiere decir que nuestro sentir y pensar se basa en acciones sobre las cosas, situaciones, asuntos, objetos y acciones que indagan e investigan.
En la ciencia lo instrumental es lo que funciona mediante tanteo (no con determinaciones o certezas) pero acorde a reglas,“lo instrumental es una lógica de investigación del otro y/o el mundo”. Podemos hacer una síntesis de conceptos de aquel primer momento: Estrategia + Carácter Operativo + intrumental. Estos componentes también están o pueden estar en un taller.
Otro elemento de importancia en esta etapa fundacional de la tGO, es la heterogeneidad (hoy más conocida como ‘integración’), Pichón, comentando la experiencia de Rosario decía: “propuse que un grupo de novatos organizados en un funcionamiento adecuadamente heterogéneo, dónde las singularidades personales no se anularan entre sí, podía lograr, pese a su condición novata, la eficacia de un veterano”. El grupo operativo esta diseñado para este desafío, se funda en reglas básicas de comunicación como lo son: la confidencialidad, restitución y abstinencia. Estas reglas permiten dar seguridad psicológica y evitan que los integrantes se anulen entre sí, por lo tanto se potencia la productividad y eficacia grupal.
La técnica del grupo operativo (tGO) se funda en la concepción de los grupos restringidos (no masas o redes), considera que los grupos existen y conforman un todo dinámico, participa de la idea de desarrollo dialéctico en espiral del aprendizaje. Si observamos las primeras definiciones de la técnica remiten a la idea grupo restringido, ‘comandos’ según Bion, es decir: centramiento en una tarea y una estrategia, maniobrabilidad terapéutica (táctica) y con recursos precisos (logística).
Los elementos característicos de la tGO serían:
Este texto fue elaborado inicialmente como devolución a un trabajo realizado por los alumnos de 3er. año, de la carrera de operador psicosocial. Con el tiempo he ido agregando algunas reflexiones, pero nunca pierde a sus interlocutores, que pueden ser todos aquellos estudiantes que durantes estos años compartimos los ‘equipos de coordinación’ de los ‘cambiantes’, ‘dinámicos’ y ‘desconcertantes’ talleres. La secuencia de la exposición responde a preguntas que se hacían en el material original.
La hipótesis a demostrar es: las diferencias notables entre dispositivos de Grupo Operativo y Taller radica en la administración de dos recursos de intervención: características situacionales de los organizadores internos y de las tácticas y estrategias implementadas.
A pesar de indagar en “lo finito” de la administración de la dinámica, me parece no desconocer el debate actual en el seno del “pichonismo” respecto de los grupos centrados en la tarea. Cito a Graciela Jasiner[1]: “Enrique Pichón Riviere nombró los grupos centrados en una tarea, pero se ocupó del grupo operativo. Entonces, porque no todo está dicho, aun avanzamos, aún seguimos investigando. Me interesa ir pensando una lógica para el abordaje de diferentes dispositivos: grupos operativos, de discusión, de formación, reflexión, aprendizaje, entrenamiento, talleres, carteles, investigación, terapéuticos, equipos de trabajo, y los así llamados grupos monosintomáticos (de autoayuda), tanto en el campo de la salud, la educación, lo comunitario y lo institucional…” En esta importantísima tarea que nos propone Jasiner: “ir pensando una lógica para el abordaje de diferentes dispositivos", este escrito es un aporte a los dispositivos de taller.
El alumno observador de taller inicia su tarea con un fuerte sentimiento confusional y de ‘desvalimiento’ por la falta de material teórico metodológico que pueda servir de referencia en el análisis de crónica y elaboración de registros. Este sentimiento es un punto en común para quienes nos vemos en la obligación de ajustar la didáctica a los contextos de formación y las políticas académicas. No falta bibliografía sobre taller, lo que ocurre es que lo escrito tiene otras bases epistemológicas y orientaciones metodológicas, que no siempre se ajustan o complementan con la concepción grupal pichoniana de grupo operativo.
La Técnica de Grupo Operativo (tGO) se remonta a los años `60. Pichón Rivière definió las bases de su teoría de los grupos en colaboración con otros pensadores como fueron José Bleger, David Liberman y Edgardo Rolla[2], todos influidos por el psicoanálisis (más precisamente `la psicoterapia de grupo’) y el materialismo dialéctico (la idea de transformación social), un elemento de importante gravitación en la época. En este contexto teórico-metodológico surge el Grupo Operativo como una ‘técnica’, que se caracteriza por su encuadre (influencia de la psicoterapia) y su idea de transformación social (materialismo dialéctico) no-dirigida o autogestionada (Lapassade).
En cambio el taller no tiene ‘padre metodológico’, participa de una relatividad metodológica amplia e imprecisa, puede desarrollarse desde diversas técnicas o incluso ser un ‘mix’ de dinámicas, que logran coherencia, pertinencia e intencionalidad en la labor concreta del equipo de coordinación. Esto nos remite a relatos de Pichón Rivière quién decía: “los primeros equipos de coordinación (que él dirigía) planificaban su trabajo con ‘técnicas grupales’”, lo que nos habla de una etapa de exploración, donde la ‘técnica’ de GO conocida por nosotros aún no existía. Según los mismos relatos, entonces se daba importancia a la elaboración de una estrategia de intervención, se acentuaba el valor operativo de la práctica (para diferenciarlo de lo analítico), y el carácter de la tarea debía ser instrumental, esto quiere decir que nuestro sentir y pensar se basa en acciones sobre las cosas, situaciones, asuntos, objetos y acciones que indagan e investigan.
En la ciencia lo instrumental es lo que funciona mediante tanteo (no con determinaciones o certezas) pero acorde a reglas,“lo instrumental es una lógica de investigación del otro y/o el mundo”. Podemos hacer una síntesis de conceptos de aquel primer momento: Estrategia + Carácter Operativo + intrumental. Estos componentes también están o pueden estar en un taller.
Otro elemento de importancia en esta etapa fundacional de la tGO, es la heterogeneidad (hoy más conocida como ‘integración’), Pichón, comentando la experiencia de Rosario decía: “propuse que un grupo de novatos organizados en un funcionamiento adecuadamente heterogéneo, dónde las singularidades personales no se anularan entre sí, podía lograr, pese a su condición novata, la eficacia de un veterano”. El grupo operativo esta diseñado para este desafío, se funda en reglas básicas de comunicación como lo son: la confidencialidad, restitución y abstinencia. Estas reglas permiten dar seguridad psicológica y evitan que los integrantes se anulen entre sí, por lo tanto se potencia la productividad y eficacia grupal.
La técnica del grupo operativo (tGO) se funda en la concepción de los grupos restringidos (no masas o redes), considera que los grupos existen y conforman un todo dinámico, participa de la idea de desarrollo dialéctico en espiral del aprendizaje. Si observamos las primeras definiciones de la técnica remiten a la idea grupo restringido, ‘comandos’ según Bion, es decir: centramiento en una tarea y una estrategia, maniobrabilidad terapéutica (táctica) y con recursos precisos (logística).
Los elementos característicos de la tGO serían:
(1) Demarcación de la lectura de lo manifiesto y latente desde una dialéctica de emergentes grupales.
(2) Unidad de trabajo autogestionada.
(3) Organizadores internos.
¿Qué es un dispositivo de taller en la formación de Operadores Psicosociales?
(a) El taller, en la formación lo hemos venido definiendo situacional y exploratoriamente: No existe una ‘doctrina de taller’, ocupa un lugar en la formación más o menos preciso, pero es un espacio de formación sujeto a permanentes ajustes en todas sus dimensiones. Tal vez un dispositivo así (no acotado), pueda albergar tareas que van desde el despliegue del psicodrama, la investigación de campo, la profundización de teoría, covisión de prácticas de formación, etc.
(b) Ese carácter situacional, propio de un taller, es el mejor dispositivo para formar profesionales en la concepción de complejidad de la intervención (por su flexibilidad y apertura al contexto), que comprendan que la utilización de dinámicas es un producto que debe ser ajustado a la necesidad y a la estrategia fijada (por supuesto esto también lo ‘pregona’ la tGO, que quizás despeja con mayor claridad el fantasma del ‘dirigismo’, a pesar de ser un ‘artefacto’ que tiene sus ‘comandos’).
(c) ¿cómo se da la dialéctica de emergentes en un taller?, la dialéctica de emergente es una construcción a doble vía, como toda narración, existe una situación dada y una mirada que recorta, la del coordinador, en la combinación de ambos elementos surge el emergente, como instrumento de análisis, como invención de realidad. Es lo que nos permite ‘tantear el proceso grupal’, es lo que orienta la tarea del coordinador. Sus indicios en el caso del taller son similares a los de la tGO: “es algo nuevo que aparece en un campo grupal, es decir, una cualidad nueva que aparece en la interacción” (A.Quiroga), ej.: ‘una discusión puede ser portavoz de un conflicto latente en el grupo’. En el taller cuando leemos las crónicas analizamos desde diferentes resonancias (‘me pareció importante lo que dijo tal’) y repitencias (‘fulana siempre habla en voz baja’) las cosas sucedidas. Esto nos va mostrando los saltos cualitativos en la dinámica, ej. ‘nadie decía nada hasta que fulano tiró esa bomba’, ‘hoy les costaba escucharse y con el caldeamiento se engancharon varios’, ‘viste, como dramatizo mengana, que ella nunca participa’, aquí podemos observar cómo construimos realidades, escenarios, instrumentamos la práctica, le aplicamos conocimientos a las situaciones dadas. En el taller, esto se da, tal vez de una manera más difusa a la del grupo operativo, ya que el rol de los coordinadores es más direccional que el del coordinador de GO, y tal vez el tallerista no disponga del tiempo y el corrimiento suficiente como para hacer este tipo de lecturas. De ahí que las técnicas implementadas en los talleres tengan un resguardo más defensivo. Tal vez, en esta administración de estrategias y tácticas encontramos las más notables diferencias del abordaje. Un dato curioso en la conducta ‘registral’ del observador de taller, es que suele ‘no registrar la intervención del coordinador’, situación chequeada entre los tres talleristas ‘que habemos’; hipótesis: (advertencia: acepto que podamos ser aburridos), existe una tendencia a registrar el dinamismo, esto es, la participación puntual, la discusión, el intercambio entre integrantes, la aparición de una participación cualitativamente diferenciada es vivenciada resistencialmente, en criollo: el observador disfruta demasiado de sus propias miradas y lecturas del proceso, de ahí, que su competidor: el coordinador, sea evaluado depresivamente (fantasía de pérdida).
(d) ¿Cuál es la tarea?, si en el GO de aprendizaje, la tarea esta dada en la elaboración de la teoría disparada en el teórico, en el taller, teoría y praxis grupal están integradas a lo largo y a lo ancho de cada taller. Lo que define la tarea o sus niveles de aproximación es el objetivo propuesto, que en nuestro caso, siempre se enuncia al comienzo luego del saludo de apertura, lo pueden identificar cuando decimos: “el objetivo de hoy es…”, “¿cómo les va?... hoy trabajaremos sobre…”, “Bueno, hoy la cosa es…” y otras frases que intentan ser ‘escuchables’. El objetivo ayuda a definir la tarea pero no la agota. Piensen que podemos fijarnos objetivos, trabajar por ellos y no alcanzarlos, eso no quiere decir que no hubo tarea. Por eso, conviene ser concretos a la hora de fijar los objetivo en un taller, porque sino, enunciamos ‘horizontes inalcanzables’ que afectan la dinámica y el proceso. El objetivo es el escenario imaginado de satisfacción de la necesidad, y en esto la necesidad nos ‘concretiza’, ‘estamos para atender tal o tales necesidades, entonces fijemos tal objetivo a lograr y tal tarea a realizar’, síí… los organizadores internos de Ana Pampliega. Estos organizadores están en el taller, pero son ‘afectados’ de una manera particular, ya que los coordinadores llevan adelante una tarea previa de planificación de la dinámica (organizador externo), esto da una característica particular al proceso. Nuevamente aparece la administración (movimientos tácticos/estratégicos) de los momentos como elemento diferencial. La planificación externa, o previsión de aprendizajes, lo que llamamos la ‘cocina del tallerista’, es nada más y nada menos que el TEÓRICO, en la dinámica de teórico/GO. Es decir, todos ‘los saberes’, ‘los contenidos’ que el educador diseña como núcleo básico, antes del acontecer grupal. También Bion, Lewin, Lapassade, prediseñaban la intervención, es un requisito de toda técnica: su capacidad de previsión.
¿Qué es un dispositivo de taller en la formación de Operadores Psicosociales?
(a) El taller, en la formación lo hemos venido definiendo situacional y exploratoriamente: No existe una ‘doctrina de taller’, ocupa un lugar en la formación más o menos preciso, pero es un espacio de formación sujeto a permanentes ajustes en todas sus dimensiones. Tal vez un dispositivo así (no acotado), pueda albergar tareas que van desde el despliegue del psicodrama, la investigación de campo, la profundización de teoría, covisión de prácticas de formación, etc.
(b) Ese carácter situacional, propio de un taller, es el mejor dispositivo para formar profesionales en la concepción de complejidad de la intervención (por su flexibilidad y apertura al contexto), que comprendan que la utilización de dinámicas es un producto que debe ser ajustado a la necesidad y a la estrategia fijada (por supuesto esto también lo ‘pregona’ la tGO, que quizás despeja con mayor claridad el fantasma del ‘dirigismo’, a pesar de ser un ‘artefacto’ que tiene sus ‘comandos’).
(c) ¿cómo se da la dialéctica de emergentes en un taller?, la dialéctica de emergente es una construcción a doble vía, como toda narración, existe una situación dada y una mirada que recorta, la del coordinador, en la combinación de ambos elementos surge el emergente, como instrumento de análisis, como invención de realidad. Es lo que nos permite ‘tantear el proceso grupal’, es lo que orienta la tarea del coordinador. Sus indicios en el caso del taller son similares a los de la tGO: “es algo nuevo que aparece en un campo grupal, es decir, una cualidad nueva que aparece en la interacción” (A.Quiroga), ej.: ‘una discusión puede ser portavoz de un conflicto latente en el grupo’. En el taller cuando leemos las crónicas analizamos desde diferentes resonancias (‘me pareció importante lo que dijo tal’) y repitencias (‘fulana siempre habla en voz baja’) las cosas sucedidas. Esto nos va mostrando los saltos cualitativos en la dinámica, ej. ‘nadie decía nada hasta que fulano tiró esa bomba’, ‘hoy les costaba escucharse y con el caldeamiento se engancharon varios’, ‘viste, como dramatizo mengana, que ella nunca participa’, aquí podemos observar cómo construimos realidades, escenarios, instrumentamos la práctica, le aplicamos conocimientos a las situaciones dadas. En el taller, esto se da, tal vez de una manera más difusa a la del grupo operativo, ya que el rol de los coordinadores es más direccional que el del coordinador de GO, y tal vez el tallerista no disponga del tiempo y el corrimiento suficiente como para hacer este tipo de lecturas. De ahí que las técnicas implementadas en los talleres tengan un resguardo más defensivo. Tal vez, en esta administración de estrategias y tácticas encontramos las más notables diferencias del abordaje. Un dato curioso en la conducta ‘registral’ del observador de taller, es que suele ‘no registrar la intervención del coordinador’, situación chequeada entre los tres talleristas ‘que habemos’; hipótesis: (advertencia: acepto que podamos ser aburridos), existe una tendencia a registrar el dinamismo, esto es, la participación puntual, la discusión, el intercambio entre integrantes, la aparición de una participación cualitativamente diferenciada es vivenciada resistencialmente, en criollo: el observador disfruta demasiado de sus propias miradas y lecturas del proceso, de ahí, que su competidor: el coordinador, sea evaluado depresivamente (fantasía de pérdida).
(d) ¿Cuál es la tarea?, si en el GO de aprendizaje, la tarea esta dada en la elaboración de la teoría disparada en el teórico, en el taller, teoría y praxis grupal están integradas a lo largo y a lo ancho de cada taller. Lo que define la tarea o sus niveles de aproximación es el objetivo propuesto, que en nuestro caso, siempre se enuncia al comienzo luego del saludo de apertura, lo pueden identificar cuando decimos: “el objetivo de hoy es…”, “¿cómo les va?... hoy trabajaremos sobre…”, “Bueno, hoy la cosa es…” y otras frases que intentan ser ‘escuchables’. El objetivo ayuda a definir la tarea pero no la agota. Piensen que podemos fijarnos objetivos, trabajar por ellos y no alcanzarlos, eso no quiere decir que no hubo tarea. Por eso, conviene ser concretos a la hora de fijar los objetivo en un taller, porque sino, enunciamos ‘horizontes inalcanzables’ que afectan la dinámica y el proceso. El objetivo es el escenario imaginado de satisfacción de la necesidad, y en esto la necesidad nos ‘concretiza’, ‘estamos para atender tal o tales necesidades, entonces fijemos tal objetivo a lograr y tal tarea a realizar’, síí… los organizadores internos de Ana Pampliega. Estos organizadores están en el taller, pero son ‘afectados’ de una manera particular, ya que los coordinadores llevan adelante una tarea previa de planificación de la dinámica (organizador externo), esto da una característica particular al proceso. Nuevamente aparece la administración (movimientos tácticos/estratégicos) de los momentos como elemento diferencial. La planificación externa, o previsión de aprendizajes, lo que llamamos la ‘cocina del tallerista’, es nada más y nada menos que el TEÓRICO, en la dinámica de teórico/GO. Es decir, todos ‘los saberes’, ‘los contenidos’ que el educador diseña como núcleo básico, antes del acontecer grupal. También Bion, Lewin, Lapassade, prediseñaban la intervención, es un requisito de toda técnica: su capacidad de previsión.
(e) ¿Cómo podemos definir tarea en el taller?, la tarea es un momento entre una situación dada (necesidad) y una situación deseada (objetivo).
Este gráfico nos plantea la tarea como tensión, lucha, devenir, y es eso, algo así como el cuarto momento de la dialéctica: el devenir, ya que no es síntesis, es lo que esta entre lo dado (tesis) y lo deseado (antítesis), o más difícil, entre lo que es y su negación, de esto último, surge esa idea de lucha, tensión, es el momento en el que se está trabajando para resolver un conflicto, encontrar una salida, ‘toda la carne ya está en el asador’… y bueno, hay que administrar, administrar… (las brasas).Estos momentos en un grupo son muy identificables, los acompaña un clima de euforia, excitación, y muchas veces de angustia. El taller entra en tarea con cierta facilidad, ya que al consignarse el trabajo esto acota las distancias y la intervención opera para poder realizar ajustes sobre la marcha. Este momento se caracteriza por un centramiento en la tarea explicita, por ejemplo, cuando se prepara una dramatización, se discute un artículo, se realiza –por medio de alguna pieza didáctica- una actividad de investigación, articulación. Estas actividades sin duda son tarea, es una tarea que remite a un proyecto. Pero aclaremos los tantos: la tarea bidimensional (explícita+implícita) no es un atributo exclusivo de la tGO, este quizás propicia sentimientos ‘más rápidos’ de toma de conciencia o facilitación, pero en el taller también podemos observar estos procesos que no son ‘propios de una técnica’, sino de la dinámica humana: “una madre mientras da explícitamente de comer, puede también dar cuidados”. Entonces eficacia de la técnica esta en relación a la concreción del proyecto, “pensemos que la eficacia demostrada del grupo operativo, se plantea en la movilización de estructuras estereotipadas a causa de los montos de ansiedad que despiertan los cambios… en el grupo operativo, el esclarecimiento, la comunicación, el aprendizaje y la resolución de tareas coincide con la cura, creándose así un nuevo esquema referencial (EPR)”.
El taller nunca debe pensarse (planificarse) sino con el estricto fin de atender a esta necesidad: la concreción de proyectos individuales de aprendizaje. La tarea se ajustará a un nivel mayor de implicación que podemos llamar programación de contenidos o trayectos curriculares. Esta determinación externa de la tarea debe incluirse en el análisis molecular de las crónicas sucedidas, es importante para detectar climas, dinámicas, obstáculos. La caja de herramientas del observador de taller debe contener referencia acerca de estos determinantes, a través del diálogo con el tallerista. En el taller el observador no deja de ser “un alumno que observa alumnos’, por eso sus procesos de identificación deben ser tenidos en cuenta en la cancha del observador.
Por último, un comentario a cuatro conceptos de análisis de crónica: La pretarea: los signos observables característicos de la pretarea se dan de la misma manera que en la tGO, si bien como decíamos, que en el taller se facilitan algunas cuestiones entorno a la tarea explicita, el coordinador no tiene el poder de hacer entrar en tarea a un grupo, solo facilita ese proceso. Que un coordinador de taller hable más, opine más, se implique más, dirija la dinámica no garantiza tarea, muchas veces estas actitudes justamente elevan los montos de ansiedad, en consecuencia la resistencia. Por lo tanto, los momentos de pretarea son observables, registrables y analizables con posterioridad al cierre del taller sin otro recurso que los que se dispone para el resto de la formación del observador.
Apertura/Desarrollo/Cierre: Este recurso didáctico de análisis grupal, en el taller tiene una utilidad analítica, no tanto operativa. Quiere decir que como la dinámica esta ciertamente organizada desde afuera su valor radica en lo que nos sugiera en el análisis del proceso. Nos permite identificar momentos y ubicar en ellos situaciones significativas, como por ejemplo: ‘una discusión fuerte entre dos integrantes en el momento de cierre es significativo’(dificultad de retención), por lo acalorado de la discusión y por la aparición de un nuevo problema en el cierre ‘que se retire abruptamente un integrante en pleno desarrollo es impactante’ (fantasías de captura). Los elementos identificables serían: Apertura, casi siempre es cerrada, el coordinador toma la palabra, consigna los objetivos y las primeras actividades a realizar, el Desarrollo es identificable en la realización de las dinámicas propuestas, incluso, éste, se ve interrumpido por el recreo, lo que suele acarrear algunas dificultades de pertinencia y vuelta al ritmo, por eso es preferible un recreo breve. Como ocurre con la apertura, el Cierre suele planificarse con una dinámica integradora, a veces la falta de tiempo hace que los talleres se cierren abruptamente, o a las apuradas, esto no es recomendable, y cuando esto ocurre tendrá que ser evaluado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)